24 de enero de 2026
Buenos Aires, 29 C

Hallan en Roma santuario de Hércules de 2.400 años

Un equipo de arqueólogos ha recuperado uno de los hallazgos más relevantes de las últimas décadas en las afueras de Roma. Bajo capas de tierra y cemento, en el barrio de Pietralata, ha emergido un conjunto monumental durante las excavaciones preventivas en el Parco delle Acacie, en la zona este de la ciudad.

El hallazgo principal incluye un santuario dedicado a Hércules de aproximadamente 2.400 años de antigüedad, tumbas aristocráticas de la época republicana y dos cisternas de grandes dimensiones cuya función aún no está clara para los especialistas.

El santuario de Hércules: vestigio de un culto heroico

En el centro del yacimiento aparece un sacellum cuadrangular de 4,5 por 5,5 metros, construido en toba volcánica. El pequeño santuario conserva restos de estuco en sus muros y en su centro se ha identificado un pedestal de toba recubierto de yeso blanco, interpretado como el altar original. Una repisa en la pared posterior habría sostenido la estatua de culto.

Los materiales hallados refuerzan la atribución al culto de Hércules: un depósito votivo situado bajo el templo contenía figurillas femeninas, fragmentos de cabezas y pies, pequeños bueyes de terracota y monedas de bronce. Estos restos sitúan la construcción del santuario entre finales del siglo III y el II a.C., según informó el Ministerio de Cultura de Italia citado por National Geographic.

La presencia de un santuario de Hércules en este lugar se vincula con la Vía Tiburtina, una vía importante en la expansión de Roma. Aunque no se ha recuperado una estatua de bronce del héroe, los indicios materiales permiten a los expertos confirmar su culto en la zona. Para la directora arqueóloga del proyecto, este hallazgo apunta a una red cultural y religiosa más amplia de la que se conocía hasta ahora.

La memoria de una gens poderosa

Junto al santuario se ha documentado un complejo funerario excavado en la toba, formado por dos tumbas monumentales de cámara de época republicana.

La denominada Tumba A, fechada entre los siglos IV y III a.C., destaca por su vistoso portal pétreo y la tapa de una losa monolítica. En su interior aparecieron un gran sarcófago, tres urnas de peperino y objetos de ajuar funerario como una copa de barniz negro, una jarra cerámica y un espejo.

La Tumba B, algo posterior, del siglo III a.C., fue construida con grandes bloques de toba y disponía de bancos laterales para varios inhumados. En esta cámara apareció parte del cráneo de un adulto con evidencias claras de trepanación quirúrgica, un procedimiento de notable complejidad que indica conocimientos médicos avanzados para la época.

Según la antropóloga forense del proyecto, el cráneo trepanado es un indicador de la sofisticación médica alcanzada por algunas familias romanas.

Ambas tumbas, que originalmente debieron contar con fachadas monumentales, pertenecerían a una gens aristocrática con influencia local. Su cercanía al santuario sugiere vínculos entre el culto y la élite de la zona, lo que refuerza la idea de una comunidad cohesionada por la religión y el linaje.

El enigma de las cisternas monumentales

El conjunto incluye además dos cisternas de gran escala cuya función exacta aún se debate. La llamada Vasca Este mide 28 metros de largo por 10 de ancho y 2,1 de profundidad; fue construida en el siglo II a.C. con muros de opus incertum recubiertos de yeso blanco y presenta nichos abovedados laterales y un dolium -un gran recipiente de almacenamiento- incrustado en el suelo.

La Vasca Sur destaca por su mayor profundidad: cuatro metros excavados en la roca, con una superficie de 21 por 9,2 metros. El acceso se realiza por una rampa de bloques de basalto y hormigón, un diseño que recuerda a cisternas de carácter ritual halladas en otros yacimientos como Gabii. Algunos investigadores barajan una función sagrada para estas estructuras, aunque no existe consenso.

Ambas cisternas muestran señales de abandono entre los siglos I y II d.C., pero su propósito inicial continúa siendo incierto. En todo caso, su magnitud y su diseño ponen de manifiesto la capacidad técnica y la planificación de los ingenieros romanos antiguos.

Artículo anterior

Néstor, único detenido por la desaparición de Tania en Córdoba, en la ruina

Artículo siguiente

Hallan en Roma santuario de Hércules de 2.400 años

Continuar leyendo

Últimas noticias