12 de marzo de 2026
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Reacción empresarial al discurso de Milei en EEUU

Desde Nueva York —un ejecutivo estadounidense vinculado al sector energético dijo que valora el estilo directo de Milei: “A los americanos nos gusta que se hable directo; si algo cuesta 10 y se vende por 50, está mal. Y el Presidente lo dice. Yo lo aplaudo por eso”. El empresario, que escuchó al presidente criticar al empresariado local, comentó que no conoce en detalle a los mencionados pero que le gusta el énfasis y la claridad.

El episodio tuvo lugar en la apertura formal del Argentina Week, en el edificio de JP Morgan en Park Avenue. Milei fue presentado por Jamie Dimon, CEO global del banco, ofreció su discurso y luego regresó en el avión presidencial para asistir a la asunción de José Antonio Kast en Chile.

En esta ocasión el presidente dejó los apodos y señaló por nombre a dos empresarios: Paolo Rocca, de Techint, y Javier Madanes Quintanilla, dueño de Aluar, que recientemente cerró su otro negocio histórico, Fate.

Infobae consultó a empresarios presentes durante un coffee break; ninguno accedió a hablar on the record.

Un alto ejecutivo de una empresa de tecnología resumió la postura de parte del público: “Es Javier siendo Javier; está bien lo que dice porque lo piensa”. Añadió que el estilo del presidente incomoda a muchos empresarios porque siente que se los está señalando y que el mensaje busca advertir que es necesario adaptarse a nuevos tiempos.

No todos los asistentes lo recibieron bien. Varios dijeron que, tras lo ocurrido en el Congreso, no era necesario repetir ese tipo de críticas y que la jornada debía servir para evaluar el clima de confianza en Argentina. “No sé si es la mejor estrategia pegarle así a empresarios tan conocidos”, afirmó uno. “Too much”, sintetizó otro CEO que se había fotografiado con el mandatario.

El presidente de una entidad financiera, con café en mano, reconoció sentimientos encontrados: consideró que las formas fueron fuertes y que no le gustan los insultos, aunque admitió que parte de lo dicho puede ser cierto. También señaló que muchos empresarios presentes apoyan al gobierno.

Otro director ejecutivo valoró el contenido conceptual del discurso: dijo que le interesaron los pilares planteados —la competencia y las reformas anunciadas para el Congreso— y que, para la mayoría del público allí, los nombres puntuales constituyen una anécdota frente al programa de fondo.

Desde Buenos Aires, Aluar respondió rápidamente: si existiera una situación de presión o si algún funcionario recibió un pedido, dijo la compañía, ese funcionario debería especificar el tipo de presión y quién fue el enviado de la empresa. Añadieron que, si la empresa cometió un error, deberá responder por él, pero que hasta el momento las referencias son generales. También dijeron estar dispuestos a aportar datos para aclarar lo sucedido y afirmaron que Madanes no mantuvo reuniones con funcionarios del Gobierno.

La compañía agregó que solicitar una medida de protección no constituye en sí un acto de corrupción ni una irregularidad: a un pedido se responde con una negativa y listo, concluyeron los voceros.

Discurso con críticas

En un discurso de cerca de 40 minutos, el presidente volvió a cuestionar a referentes del sector privado. Milei acusó a los dueños de Techint y Aluar de beneficiarse durante años de ventajas otorgadas por el Estado y afirmó, en términos contundentes, que quienes defienden la industria nacional actúan como “chorros”.

El mandatario vinculó la persistencia de la protección a la industria local con prácticas de corrupción e ineficiencia y dijo que factores como el llamado “riesgo kuka” —en alusión al posible regreso del kirchnerismo— siguen impactando en el costo del financiamiento internacional para Argentina.

El discurso se centró en Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla; Milei sostuvo que ambos, junto a sectores del textil, encarnan la lógica del empresario prebendario que prosperó con protección estatal y acusó a esos grupos de connivencia con políticos corruptos.

Según el presidente, Madanes exigía mantener una barrera para su empresa de aluminio, Aluar, y amenazó con despidos masivos si se eliminaba la protección. Milei afirmó que, si no se preservaba esa barrera, se despedirían 920 trabajadores un día antes de tratar la reforma laboral, y relató que esa cifra terminó despidiéndose.

El presidente también señaló que la resistencia a abrir la economía se acompaña de pretensiones de privilegio y criticó a quienes rechazan la eliminación de barreras a las importaciones, planteando que esa postura responde a la defensa de mercados cerrados en beneficio de determinados actores.

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