24 de enero de 2026
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Dos jóvenes de San Vicente campeones nacionales de malambo en Córdoba

Bautista Moya, de Alejandro Korn (izquierda), y Guillermo García Flore, de San Vicente (derecha).

Tras la consagración, Bautista Moya comentó que ya contaba con experiencia previa en Laborde, un antecedente que, según explicó, le resultó útil para enfrentar los desafíos que vinieron después de su reconocimiento. Moya señaló que haber pasado por escenarios y proyectos anteriores le permitió manejar mejor la presión, adaptarse con mayor rapidez a exigencias nuevas y aprovechar las oportunidades que se le presentaron. En términos generales, su trayectoria previa le brindó herramientas prácticas y personales —como la disciplina, la familiaridad con el entorno y la consolidación de redes de apoyo— que contribuyeron a consolidar su reciente logro.

Ese aprendizaje acumulado en Laborde se refleja no solo en los resultados visibles tras la consagración, sino también en la manera en que Moya aborda futuros proyectos: con una mezcla de confianza y pragmatismo que nace de la experiencia. Al destacar ese antecedente, el protagonista subrayó la importancia de las etapas formativas en la carrera de cualquier persona, y cómo las vivencias en lugares o contextos anteriores pueden tener un impacto directo en los logros posteriores. De este modo, su testimonio invita a valorar los procesos y no únicamente los momentos de reconocimiento.

Paralelamente, en la comunidad de San Vicente se está desarrollando un proyecto cultural distinto pero igualmente orientado a fortalecer el tejido local: la pintura de un nuevo mural en la biblioteca municipal. La intervención artística busca revitalizar el edificio y convertirlo en un punto de encuentro más atractivo para vecinos de todas las edades. El mural, que se está ejecutando con técnicas y materiales pensados para resistir el paso del tiempo, combina colores vivos y motivos vinculados a la identidad local, la lectura y el aprendizaje.

Organizadores y artistas han señalado que la obra pretende ser un reflejo de la comunidad: incorpora elementos simbólicos que remiten a la historia del lugar, a sus paisajes y a la vida cotidiana de sus habitantes. Además, el proyecto incluye actividades complementarias, como talleres abiertos para niños y jóvenes, jornadas de trabajo participativo y charlas sobre arte comunitario, con el objetivo de generar un sentido de pertenencia y fomentar la participación ciudadana.

Ambas noticias —la reflexión de Bautista Moya sobre su experiencia en Laborde tras la consagración y el nuevo mural en la biblioteca de San Vicente— ponen en relieve dos facetas importantes de la vida comunitaria y cultural: por un lado, el valor de la trayectoria individual y, por otro, el poder del arte público para promover la cohesión social y la apropiación del espacio público. En ambos casos, la experiencia y la participación emergen como elementos centrales para sostener y potenciar iniciativas locales.

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