26 de enero de 2026
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Supercentenarios brasileños que desafían la longevidad

Brasil, conocido por su diversidad, alberga un número notable de personas que superan los 110 años. Estos supercentenarios, distribuidos en varias regiones del país, mantienen en muchos casos buena lucidez y resistencia física, lo que ha despertado el interés de la comunidad científica.

Este fenómeno resulta llamativo porque la esperanza de vida promedio de Brasil no lo ubica entre los países más longevos, pero la presencia de individuos que alcanzan edades extremas desafía esa estadística general.

La longevidad observada en Brasil no se explica por las conocidas “zonas azules” ni por los países que lideran los rankings de esperanza de vida. En cambio, llama la atención la combinación de independencia funcional en la vida cotidiana y una aparente resiliencia inmunológica en muchos de estos supercentenarios, lo que motiva investigaciones para identificar los factores responsables.

Los estudios sobre envejecimiento en Brasil avanzan con un enfoque genómico: según un artículo en Genomic Psychiatry citado por DW, la heterogeneidad genética del país ofrece una oportunidad singular para estudiar los mecanismos del envejecimiento humano.

Diversidad genética: la clave brasileña

Para el equipo de Mayana Zatz, genetista del Centro de Investigación del Genoma Humano y Células Madre de la Universidad de São Paulo, la población brasileña presenta una de las mezclas genéticas más complejas del mundo.

Esta diversidad nació a lo largo de siglos por la combinación de la colonización portuguesa, la fuerza de trabajo africana esclavizada y sucesivas oleadas de inmigración europea y asiática, dando lugar a un mosaico genético poco común en otras regiones.

Un estudio genómico en más de mil brasileños mayores de 60 años detectó alrededor de dos millones de variantes genéticas nuevas; investigaciones posteriores identificaron más de ocho millones de variantes inéditas en la población brasileña, de las cuales más de 36.000 podrían ser perjudiciales. Esa amplitud contrasta con los estudios de longevidad realizados en poblaciones más homogéneas, como las europeas o asiáticas.

Según Mateus Vidigal de Castro, primer autor del trabajo, los estudios internacionales suelen excluir variantes genéticas raras, lo que limita la comprensión completa de la longevidad. La mezcla genética de Brasil permite identificar variantes protectoras que podrían pasar desapercibidas en otros contextos poblacionales.

Un estudio longitudinal sin precedentes

El grupo brasileño realiza el seguimiento de más de 160 centenarios, entre ellos 20 supercentenarios verificados en distintas regiones y con antecedentes variados.

Entre los casos señalados está Inah Canabarro Lucas, quien alcanzó los 116 años y fue considerada la persona más longeva del mundo hasta su fallecimiento en abril de 2025. La cohorte incluye también hombres que llegaron a los 112 y 113 años.

La relevancia del fenómeno no se limita a las cifras: muchos de estos supercentenarios conservan lucidez y realizan actividades básicas de forma independiente, aun cuando proceden de zonas con acceso limitado a servicios de salud.

En varias familias estudiadas se observan múltiples casos de longevidad: por ejemplo, una mujer de alrededor de 110 años tiene sobrinas de 100, 104 y 106 años, todas activas y una de ellas que llegó a ser campeona de natación a los 100 años.

La evidencia apunta a un componente familiar en la longevidad: estudios previos citados por Genomic Psychiatry indican que los hermanos de centenarios tienen hasta 17 veces más probabilidades de alcanzar esa edad.

Mecanismos celulares e inmunológicos únicos

Los supercentenarios brasileños muestran rasgos biológicos distintivos. Sus linfocitos presentan niveles de actividad similares a los de personas mucho más jóvenes y sus procesos celulares de mantenimiento se mantienen eficientes.

En el ámbito inmunológico se ha observado una expansión atípica de células T CD4+ con funciones citotóxicas, algo poco común en adultos jóvenes, lo que sugiere adaptaciones específicas del sistema inmune.

Los análisis multiómicos identificaron variantes raras en genes relacionados con la inmunidad y la estabilidad genómica, lo que plantea que el envejecimiento inmunitario extremo no siempre equivale a un declive generalizado, sino que puede reflejar adaptaciones funcionales particulares.

Durante la pandemia de COVID-19, tres supercentenarios brasileños sobrevivieron a la infección antes de la llegada de las vacunas, desarrollando altos niveles de anticuerpos y respuestas inmunitarias eficaces, dato que respalda la hipótesis de mecanismos de resiliencia biológica en estos individuos.

Impacto global y desafíos para la ciencia

Brasil figura con tres de los diez supercentenarios masculinos más longevos del mundo, incluido el hombre más viejo, nacido en 1912, y cuenta también con mujeres entre las 15 personas más longevas a nivel mundial, superando a países como Estados Unidos en ese grupo.

Los investigadores brasileños piden que los consorcios internacionales amplíen sus estudios para incluir poblaciones diversas y mestizas o que apoyen la financiación de investigaciones en Brasil, con el fin de descubrir nuevas variantes y mecanismos protectores que puedan mejorar la medicina personalizada a escala global.

Mayana Zatz, líder del equipo, sintetiza la relevancia del trabajo: “Los supercentenarios representan resistencia, adaptabilidad y resiliencia, cualidades que la ciencia debe estudiar para mejorar no solo la longevidad, sino también la calidad de vida en la vejez”.

De este modo, Brasil se perfila como un laboratorio natural para estudiar la longevidad extrema, un aporte que podría transformar la investigación mundial sobre envejecimiento y salud al revelar claves hasta ahora desconocidas para las generaciones futuras.

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