27 de enero de 2026
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Trump amenaza con aranceles a Corea del Sur por bloqueo legislativo

Donald Trump intensificó este lunes la presión arancelaria al anunciar que aumentará del 15 al 25 por ciento los impuestos de importación sobre productos procedentes de Corea del Sur, en respuesta a la falta de ratificación legislativa del acuerdo comercial alcanzado entre ambos gobiernos. La medida, comunicada en su red social Truth Social, afecta especialmente a automóviles, madera, productos farmacéuticos y otras mercancías sujetas a aranceles recíprocos, y coloca en desventaja a las exportaciones surcoreanas frente a competidores asiáticos y europeos.

“El Legislativo de Corea del Sur no está cumpliendo con su acuerdo con Estados Unidos”, escribió Trump. “Por consiguiente, voy a aumentar los aranceles sobre automóviles, madera, farmacia y otros del 15 al 25 por ciento”. Recordó que el acuerdo se firmó con el presidente surcoreano Lee Jae Myung el 30 de julio de 2025 y que ambos reafirmaron sus términos durante la visita de Trump a Corea del Sur el 29 de octubre, y preguntó por qué la Asamblea Nacional no lo ha aprobado.

La decisión supone un cambio importante respecto al marco acordado tras meses de negociación. El pacto de julio contemplaba que Estados Unidos mantendría aranceles de hasta el 15 por ciento sobre ciertos productos surcoreanos, incluidos vehículos, autopartes y farmacéuticos, frente al 25 por ciento que Trump había amenazado anteriormente. A cambio, Corea del Sur se comprometió a inversiones por 350.000 millones de dólares en Estados Unidos, de los cuales 200.000 millones serían en efectivo y 150.000 millones en construcción naval.

El acuerdo también contemplaba que Korean Air comprara 103 aviones Boeing por 36.200 millones de dólares, que Hyundai Motor Group incrementara sus inversiones en Estados Unidos hasta 26.000 millones de dólares para 2028, y la compra anual de 3,3 millones de toneladas de gas natural licuado durante una década a partir de 2028. Durante su encuentro en Gyeongju, Trump calificó el pacto como “histórico” y Lee le otorgó la Gran Orden de Mugunghwa, la máxima condecoración surcoreana.

No obstante, el marco comercial requería la aprobación legislativa en ambos países. Mientras Estados Unidos recurrió a declaraciones de emergencia económica que permitieron a la administración imponer aranceles sin autorización del Congreso, en Corea del Sur la ratificación dependía de un voto en la Asamblea Nacional, que hasta ahora no se ha celebrado y ha motivado la amenaza estadounidense.

La ausencia de votación resulta llamativa dado que el Partido Democrático de Lee controla la Asamblea Nacional con mayoría absoluta desde las elecciones de abril de 2024. Lee asumió la presidencia el 4 de junio de 2025 tras una crisis política que culminó con la destitución de su predecesor, Yoon Suk Yeol, y su victoria en las elecciones anticipadas le otorgó un mandato y respaldo parlamentario para desarrollar su agenda, incluida la gestión de las relaciones comerciales con Washington.

El sector automotriz surcoreano es el más expuesto a la amenaza arancelaria. En 2024, las exportaciones de automóviles desde Corea del Sur sumaron 70.780 millones de dólares, de los cuales el 49,1 por ciento se destinó a Estados Unidos. Las autopartes representaron otros 8.220 millones de dólares en exportaciones hacia ese mercado, el 36,5 por ciento del total de componentes automotrices vendidos al exterior. Empresas como Hyundai y Kia —que en 2024 exportaron más de 707.000 vehículos híbridos y eléctricos— verían afectada su competitividad si los aranceles subieran al 25 por ciento.

Un aumento hasta el 25 por ciento rompería la paridad competitiva que Corea del Sur había logrado con Japón y la Unión Europea, ambos sujetos a un gravamen del 15 por ciento tras sus propios acuerdos con Washington. Analistas del Banco de Corea estiman que el régimen arancelario podría reducir el crecimiento económico surcoreano en 0,45 puntos porcentuales en 2025 y 0,6 puntos en 2026, efectos que podrían agravarse con la tarifa más alta.

El caso surcoreano es coherente con el patrón observado en el segundo mandato de Trump: uso de amenazas arancelarias para presionar en negociaciones comerciales y cambios rápidos de postura cuando los socios no cumplen los términos acordados. La semana anterior, el presidente estadounidense llegó a amenazar con aranceles a ocho países europeos relacionados con disputas sobre Groenlandia, aunque retiró ese ultimátum tras reuniones en el Foro Económico Mundial de Davos.

Desde Seúl, el gobierno de Lee Jae Myung no ha emitido aún una respuesta oficial a la advertencia de Washington. Fuentes parlamentarias citadas por medios surcoreanos indican que hay divisiones internas sobre los detalles del pacto, especialmente en torno a las obligaciones de inversión y su impacto en el mercado cambiario, aunque esas explicaciones no justifican por completo meses de inacción legislativa.

La falta de ratificación deja a Corea del Sur en una posición de vulnerabilidad. Si Estados Unidos aplica el aumento arancelario, los fabricantes surcoreanos podrían perder competitividad frente a Japón y la Unión Europea y ver reducir su cuota en el mercado estadounidense en favor de productores locales. En un país donde las exportaciones representan alrededor de la mitad del producto interno bruto, el impacto podría superar al sector automotriz y afectar la recuperación económica que Lee prometió en su campaña.

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