Al inicio de la semana, el riesgo país continuó su tendencia descendente y alcanzó su menor nivel desde mediados de 2018, acercando a Argentina a los mercados internacionales de deuda. Analistas privados atribuyen la mejora a las compras de dólares realizadas por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). A diferencia de 2025, cuando el BCRA sostenía que no compraría divisas mientras el tipo de cambio se mantuviera dentro de la banda, en 2026 comenzó a adquirir dólares para acumular reservas.
Por la buena performance de los bonos soberanos, el indicador elaborado por JP Morgan cayó hasta 513 puntos básicos, su nivel más bajo en casi ocho años. Desde la victoria del oficialismo en las elecciones legislativas se observó una compresión superior a 600 puntos. Con las condiciones actuales, la emisión de bonos en el exterior debería ofrecer un rendimiento anual de entre 9% y 9,27%, tasas que no resultan atractivas para el equipo económico.
El riesgo país mide la probabilidad de que un país incumpla el pago de deuda en moneda extranjera. Se expresa en puntos básicos y refleja la diferencia entre la tasa de los bonos soberanos del país y la de los títulos del Tesoro de Estados Unidos, considerados de referencia sin riesgo. Un nivel alto indica mayores dudas sobre la capacidad de pago y suele afectar el acceso al crédito y la inversión.
Los analistas coinciden en que el elemento clave detrás de la baja del riesgo país es la acumulación de reservas internacionales por parte del BCRA. A comienzos de enero de 2026, la entidad lanzó un programa de compra de divisas tanto dentro del Mercado Libre de Cambios (MLC) como mediante operaciones fuera de ese mercado.
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Siguiendo esa estrategia, el organismo presidido por Santiago Bausili compró USD 1.017 millones entre operaciones en el MLC y compras en bloque, modalidad que permite pactar montos y tipo de cambio directamente con empresas o instituciones para evitar distorsiones en el mercado mayorista. Hasta ahora las adquisiciones no generaron sobresaltos en el tipo de cambio y representan alrededor del 10% del objetivo anual de compras.
El BCRA estima que en 2026 las compras de divisas podrían ubicarse entre USD 10.000 millones y USD 17.000 millones, en función de cómo avance la remonetización de la economía. Bausili señaló que la posibilidad de aumentar reservas dependerá de la demanda de pesos y del ingreso de dólares al mercado.
Un informe de Invecq indicó que el mercado exigía señales concretas sobre reservas internacionales para permitir una mayor caída del riesgo país. Los economistas describieron el cambio en la política cambiaria como una modificación relevante en la conducción, aunque partiendo de un nivel inicial muy bajo.
“Hacia adelante, será fundamental que el Banco Central continúe y profundice esta dinámica, para que el riesgo país se comprima aún más y se logre el rollover de la deuda en dólares, lo que ayudaría a mejorar el balance del BCRA y a dar sustentabilidad al programa económico, reduciendo eventuales tensiones cambiarias”, señalaron los analistas.
Los especialistas de PPI agregaron que el mercado seguirá atento a la capacidad del BCRA para sostener el ritmo de acumulación. Destacaron que el tono comprador es una señal positiva y explica por qué muchos inversores que estaban en modo de espera pasaron a comprar Globales, contribuyendo a llevar el riesgo país a mínimos.
Las condiciones para que la dinámica se mantenga parecen favorables: el sector agroexportador registra liquidaciones cercanas a USD 85 millones diarios en enero y las emisiones corporativas están aportando oferta, con USD 2.800 millones ya liquidados y otros USD 3.600 millones pendientes de ingreso (al 16/01), según la presentación del BCRA.
Para la consultora LCG, que el Central atesore moneda extranjera es una señal clara de solvencia, especialmente si proviene de un superávit comercial. Incluso si las compras provinieran de entrada de capitales, es positivo que el BCRA opte por comprar esos dólares y evitar una apreciación adicional del tipo de cambio, tal como ocurrió en buena parte de 2025.
Un reporte de Cohen destacó que el escenario actual facilita el regreso del Tesoro a los mercados internacionales de deuda. Señaló que el sólido ritmo de compra de divisas del BCRA aprovecha la mayor oferta de dólares del agro y la emisión de deuda corporativa, en un contexto donde la demanda se mantiene contenida gracias a tasas en pesos que superan la inflación. Asimismo, la recuperación del oro contribuyó al aumento de las reservas, aunque las reservas netas siguen en niveles muy negativos.
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Más allá de la compresión del riesgo país, la Fundación Capital señaló que el stock de reservas sigue siendo muy bajo, no solo frente a la meta acordada con el FMI, sino también en comparación con otros países de la región: las reservas brutas en relación con el PBI son la mitad de las de varios pares latinoamericanos.
Por ello, esa insuficiencia limita la caída del riesgo país, que todavía se mantiene por encima de los 500 puntos, un umbral difícil de superar para la economía argentina en los últimos años, según el informe del centro dirigido por Martín Redrado.
El informe añadió que será clave monitorear en febrero la evolución de las compras de divisas, ya sin la mayor demanda estacional de pesos y antes de la entrada de los dólares de la cosecha gruesa. En ese contexto, los ingresos de divisas financieras desde el exterior podrían seguir jugando un papel relevante.


