Tras 18 años de intentos fallidos, la Unión Europea y la India anunciaron este martes un acuerdo político que elimina barreras arancelarias, abre el acceso a tecnología europea con aplicaciones militares y crea lo que será la mayor zona de libre comercio del mundo, con más de 2.000 millones de consumidores.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, lo definió como “la madre de todos los acuerdos”; se trata de un pacto que reconfigura el mapa comercial internacional.
¿En qué consiste esta alianza, quién se beneficia y cuáles son sus puntos críticos?
1. ¿Es ya una realidad legal?
No todavía. Lo anunciado es la “conclusión política” de las negociaciones: el texto negociado está cerrado, pero ahora debe someterse a una revisión jurídica y a la traducción a todas las lenguas oficiales de la UE antes de convertirse en un instrumento legal.
El acuerdo político alcanzado hoy evita que posibles cambios de gobierno vuelvan a paralizar las negociaciones, como ocurrió en 2013.
Fuentes europeas indican que la UE pretende implementar el pacto cuanto antes, aunque admiten que la tramitación y la revisión jurídica en Bruselas pueden demorarse alrededor de un año.
2. ¿Qué pasa con los coches y el vino?
El acuerdo supone el fin del proteccionismo arancelario histórico indio sobre gran parte de las exportaciones europeas, liberalizando el 96,6% de ellas. Se han pactado cuotas para la exportación de vehículos: 160.000 unidades para coches de combustión y 90.000 para eléctricos, que podrán venderse con aranceles que se reducirán progresivamente hasta situarse en el 10%.
Los aranceles sobre coches de lujo, hoy en torno al 110%, bajarán inicialmente al 40% y luego al 10%. También se prevén reducciones graduales para productos como vino, whisky y maquinaria industrial. A cambio, la industria textil india obtiene acceso preferente al mercado europeo.
3. ¿Hay perdedores o sectores excluidos?
Sí. Ambas partes fijaron excepciones: la agricultura de subsistencia india (arroz, trigo, lácteos) y sectores sensibles europeos como el vacuno y el azúcar quedan fuera de la liberalización.
El acuerdo se centra en productos industriales y procesados de alto valor añadido, con la intención de proteger a los pequeños agricultores en ambos mercados.
4. ¿Habrá más visados para ciudadanos indios?
Sí. India logró incluir un sistema de “vías rápidas” para talento tecnológico y científico, diseñado para cubrir déficit de ingenieros en Europa y facilitar la participación de investigadores indios en programas como Horizonte Europa.
5. ¿Cómo se resolvió el escollo del clima?
El mecanismo de ajuste de carbono en frontera (CBAM) de la UE amenazaba la negociación por su impacto sobre sectores como el acero indio. La solución pactada es una “pasarela verde”: la UE transferirá tecnología (por ejemplo, en hidrógeno) y reconocerá los créditos de carbono locales, de modo que las empresas indias no sufran una doble carga si acreditan medidas reales de descarbonización.
6. ¿Qué garantías tienen las inversiones y el ‘Champagne’?
El pacto incluye dos tratados independientes relevantes: un Acuerdo de Protección de Inversiones, que crea un tribunal independiente para ofrecer seguridad jurídica a las empresas europeas frente a expropiaciones o cambios arbitrarios de la normativa en la India; y un acuerdo sobre Indicaciones Geográficas, que puede proteger denominaciones como ‘Champagne’ en India y el ‘Té Darjeeling’ en Europa.
7. ¿Qué riesgos quedan por delante?
Tras el acuerdo político, el texto debe ser aprobado por los 27 Estados miembros y por el Parlamento Europeo. El precedente del acuerdo con Mercosur —cerrado políticamente en 2019 pero bloqueado después por oposición interna en la UE— introduce una incertidumbre sobre el calendario y la ratificación final.
(con información de EFE)


