28 de enero de 2026
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Casi 2 millones de bajas militares tras cuatro años de guerra en Ucrania

La invasión rusa de Ucrania ha provocado cerca de dos millones de bajas militares combinadas entre ambos bandos desde febrero de 2022, según un estudio del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) de Washington. La cifra suma muertos, heridos y desaparecidos y representa el mayor coste humano de un enfrentamiento entre grandes potencias en alrededor de ocho décadas.

La mayor parte de las pérdidas corresponde a las fuerzas rusas. El informe estima que Rusia ha sufrido alrededor de 1,2 millones de bajas desde el inicio de la guerra, de las cuales hasta 325.000 serían muertos en combate. El documento subraya que ninguna gran potencia ha registrado pérdidas de esta magnitud desde la Segunda Guerra Mundial, superando incluso las bajas soviéticas acumuladas en conflictos posteriores a 1945.

El CSIS apunta además que las fuerzas rusas avanzan de forma extremadamente lenta en el terreno, con progresos de entre 15 y 70 metros por día en sus ofensivas más relevantes durante 2024 y 2025. Esa tasa de avance es inferior a la de casi cualquier campaña ofensiva importante de las últimas décadas y refleja la dinámica de desgaste del conflicto.

Ucrania también ha sufrido pérdidas notables. Entre febrero de 2022 y diciembre de 2025, las fuerzas ucranianas acumularon entre 500.000 y 600.000 bajas, con fallecimientos estimados entre 100.000 y 140.000, según el estudio. En febrero de 2025, el presidente Volodímir Zelenski declaró en una cadena estadounidense que su país había perdido cerca de 46.000 soldados desde 2022, cifra que analistas consideran considerablemente inferior a la real.

El balance global del informe señala que las bajas combinadas podrían llegar a 1,8 millones y alcanzar los dos millones para la primavera de 2026 si el conflicto continúa al ritmo actual. Los expertos enmarcan estas proyecciones en una guerra de desgaste en la que ambos bandos aceptan pérdidas masivas con la expectativa de agotar al adversario.

La guerra también ha tenido un impacto severo sobre la población civil. Observadores de derechos humanos de Naciones Unidas registraron en 2025 más muertes de civiles en Ucrania que en cualquier otro año desde 2022: 2.514 fallecidos y 12.142 heridos. Ese total supone un aumento del 31% respecto a 2024, cuando se documentaron 2.088 muertos y 9.138 heridos. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACDH) ha verificado cerca de 15.000 muertes de civiles desde 2022, si bien advierte que el número real probablemente sea mucho mayor.

La mayoría de las víctimas civiles de 2025 se registraron en territorio controlado por el Gobierno de Ucrania y fueron causadas por ataques atribuidos a las fuerzas rusas. El aumento de víctimas se explica por la intensificación de las hostilidades a lo largo de la línea del frente y por el uso ampliado de armas de largo alcance, que expusieron a civiles en zonas urbanas a mayores riesgos.

Las cifras oficiales rusas sobre bajas militares continúan siendo opacas: Moscú no publica datos detallados y la última cifra oficial, de septiembre de 2022, señaló 5.937 soldados muertos. Por su parte, el medio independiente Mediazona ha documentado, mediante fuentes abiertas como obituarios, publicaciones familiares y registros de cementerios, más de 163.000 soldados rusos muertos hasta enero de 2026.

El informe advierte que ese recuento documentado probablemente solo refleja una fracción del total real. Expertos militares citados por la investigación estiman que el análisis de cementerios, memoriales y esquelas podría cubrir entre el 45% y el 65% de las muertes efectivas, lo que situaría las muertes de militares rusos entre 243.000 y 352.000 hasta finales de 2025. El estudio atribuye las elevadas pérdidas rusas a factores como fallos en la conducción de operaciones combinadas, tácticas deficientes, corrupción, baja moral y la eficaz defensa en profundidad ucraniana. En varias operaciones, las fuerzas rusas han empleado infantería desmontada para desgastar las líneas ucranianas, apoyada por blindados, drones FPV, artillería y bombas planeadoras.

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