28 de enero de 2026
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Protestas en Irán: al menos 6.221 muertos por la represión del régimen

La represión de las protestas en Irán dejó al menos 6.221 personas muertas, entre ellas 5.858 manifestantes, 214 miembros de fuerzas afines al gobierno, 100 menores y 49 civiles que no participaban en las protestas, según un recuento difundido el miércoles por la Human Rights Activists News Agency (HRANA), que además reportó 42.300 detenciones durante la represión.

La organización, con sede en Estados Unidos, afirmó que verifica cada fallecimiento a través de una red de activistas dentro de Irán.

El régimen iraní ofreció un balance inferior, de 3.117 fallecimientos, y señaló que 2.427 correspondían a civiles y a miembros de las fuerzas de seguridad, calificando al resto como “terroristas”. En episodios previos, las autoridades han subestimado o dejado de informar muertes.

La cifra difundida por los activistas supera la de cualquier otra ronda de protestas o disturbios registrada en Irán en varias décadas y remite al período de caos asociado a la Revolución Islámica de 1979.

Las protestas comenzaron el 28 de diciembre tras una fuerte devaluación de la moneda iraní y se extendieron rápidamente por todo el país. Las fuerzas de seguridad respondieron con una represión violenta cuya magnitud empezó a conocerse tras más de dos semanas sin servicio de internet, el apagón más prolongado en la historia del país.

En medio de la crisis interna, el portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de ataque entraron en Oriente Medio para encabezar cualquier eventual respuesta militar de Estados Unidos. La llegada del portaaviones y de destructores con misiles guiados brindó a Washington capacidad para atacar a Irán, en un contexto en el que los Estados árabes del Golfo Pérsico han señalado su intención de mantenerse al margen de un conflicto, pese a albergar personal militar estadounidense.

La tensión se incrementó después de que el presidente estadounidense Donald Trump advirtiera con emprender acciones militares en respuesta al asesinato de manifestantes pacíficos o ante la posibilidad de ejecuciones masivas tras la ola de protestas.

La empresa de seguridad privada Ambrey emitió un aviso en el que afirmó que Estados Unidos “ha posicionado suficiente capacidad militar para llevar a cabo operaciones cinéticas contra Irán mientras mantiene la capacidad de defenderse a sí mismo y a los aliados regionales de acciones recíprocas”.

Ambrey sostuvo que “apoyar o vengar a los manifestantes iraníes con ataques punitivos es considerado una justificación insuficiente para un conflicto militar sostenido”, aunque indicó que “objetivos alternativos, como la degradación de las capacidades militares iraníes, pueden aumentar la probabilidad de una intervención limitada de Estados Unidos”.

La presión económica siguió en aumento. El martes, casas de cambio en Teherán ofrecían la peor cotización histórica del rial, en torno a 1,5 millones por dólar. Comerciantes evitaron hablar públicamente y algunos reaccionaron con enojo. El gobierno redujo el uso de tasas de cambio subsidiadas y otorgó el equivalente a 7 dólares mensuales a la mayor parte de la población. Hace una década, el rial cotizaba alrededor de 32.000 por dólar.

El embajador iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, dijo el lunes ante el Consejo de Seguridad que las amenazas de Trump de emplear la fuerza militar “no son ambiguas ni malinterpretadas”. También reiteró acusaciones sobre el presunto apoyo de Estados Unidos e Israel a “grupos terroristas armados”, sin aportar pruebas.

Irán proyecta su influencia regional a través del llamado “Eje de la Resistencia”, una red de grupos armados en Gaza, Líbano, Yemen, Siria e Irak. Esa estructura, según informes, se debilitó tras las ofensivas israelíes contra Hamas y Hezbollah y la caída de Bashar Assad en Siria en 2024.

Los hutíes de Yemen reiteraron que podrían reanudar hostilidades en el mar Rojo, mientras que Ahmad “Abu Hussein” al-Hamidawi, líder de Kataib Hezbollah en Irak, advirtió: “La guerra contra la República Islámica no será un picnic; más bien, probarán las formas más amargas de muerte”.

El líder de Hezbollah, el jeque Naim Qassem, declaró que el grupo se prepara para una “posible agresión” y afirmó que la respuesta “será determinada por la batalla y según los intereses que estén presentes”.

(Con información de Associated Press)

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