30 de enero de 2026
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Nuevo parque productivo en el predio del Ecopunto de San Vicente

Los contenedores cargados con maquinaria china que ingresaron al Parque industrial de San Vicente.

En San Vicente, el nombre del intendente Nicolás Mantegazza aparece vinculado a la tradición local del “29 de ñoquis”, una costumbre popular que reúne a familias, productores y pequeños comercios en torno a la pasta casera. Esta celebración mensual —generada por inmigrantes y consolidada en el tiempo— ha convertido al consumo de ñoquis en un ritual social: el día 29 muchas personas preparan o compran ñoquis como símbolo de buena fortuna y de continuidad de prácticas culinarias heredadas.

Las fábricas de pasta de la zona mantienen un equilibrio entre técnicas artesanales y procesos industriales ligeros. En los talleres familiares, el secreto suele estar en la materia prima y en el tratamiento de la masa: la proporción entre papa y harina, el amasado cuidadoso para evitar masas pegajosas, el reposo justo para que los ñoquis conserven esponjosidad, y la cocción a punto, que debe ser breve para que no se deshagan. Además, cada casa o fábrica tiene variantes propias —algunos incorporan huevo, otros prefieren recetas sin él— y métodos particulares para formar los ñoquis (con tenedor, rascando con la mano o moldes), que definen textura y adherencia de la salsa.

En las fábricas más grandes se agregan controles de calidad y presentaciones envasadas, mientras que los productores artesanales apuestan a la frescura y a la tradición. Las prácticas de higiene y trazabilidad adquieren cada vez más importancia, y la complementación con productos locales —como salsas caseras, quesos y aceites— forma parte de la propuesta comercial.

Los precios de los ñoquis en San Vicente varían según la calidad, el tipo de elaboración y el punto de venta. Las opciones industriales o preenvasadas suelen ofrecer precios más accesibles, mientras que los productos artesanales y las presentaciones gourmet alcanzan precios superiores por el uso de ingredientes de primera calidad, procesos manuales y porciones especiales. También inciden los costos de transporte, la estacionalidad de las papas y la escala de producción. En muchos casos, durante el 29 se observan ofertas promocionales en restaurantes y puestos locales para atraer a las familias que participan de la tradición.

Las tradiciones vinculadas al ñoqui incluyen pequeños rituales de buena suerte, como dejar dinero bajo el plato o compartir la comida en comunidad para atraer prosperidad. Para la economía local, esta práctica mensual impulsa ventas constantes y contribuye a mantener vivas oficios y saberes gastronómicos transmitidos de generación en generación.

En conjunto, el 29 de ñoquis en San Vicente representa tanto una expresión cultural como una oportunidad económica para fábricas y comercios locales, donde la combinación de recetas tradicionales, controles modernos y variedad de precios define la oferta que llega a la mesa de los vecinos.

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