La Reserva Federal de Estados Unidos finaliza este miércoles una nueva reunión de política monetaria en un contexto de incertidumbre derivada de la guerra en Medio Oriente. Se espera que los responsables mantengan las tasas de interés sin cambios, pero que en su declaración y en sus proyecciones expliquen cómo el conflicto ha alterado las perspectivas de actividad económica e inflación.
Sin un final claro del conflicto, los economistas advierten que los efectos nacionales y globales dependerán de la duración de la guerra, de la composición del gobierno iraní que pueda surgir y de si el precio del petróleo se mantiene por encima de los u$s100 por barril o vuelve pronto a niveles previos a la guerra, por debajo de los u$s80.
El precio medio de la gasolina en Estados Unidos era de u$s3,79 por galón el martes, más de un 25% por encima del nivel previo al conflicto, según la asociación de automovilistas AAA. Existe preocupación por los efectos sobre otros precios: las aerolíneas han alertado sobre el aumento de los costes de viaje ante el encarecimiento del combustible para aviones, y un funcionario de la Casa Blanca indicó que Estados Unidos busca otras fuentes de fertilizantes agrícolas.
Ante el aumento de precios vinculados al petróleo, los consumidores pueden posponer compras o reducir su gasto, mientras que los socios comerciales europeos de Estados Unidos podrían experimentar un impacto inflacionario aún más marcado.
Las señales de la Fed
Para la Reserva Federal, el panorama ha pasado de esperar un crecimiento sostenido y una desaceleración de la inflación a manejar un tira y afloja entre presiones inflacionarias al alza y nuevos riesgos para el crecimiento y el mercado laboral.
Los responsables de política monetaria presentarán sus previsiones más actualizadas mediante la decisión sobre tasas, la declaración de política y las proyecciones trimestrales que se publicarán tras concluir la reunión de dos días, en la tarde argentina. El presidente de la Fed, Jerome Powell, ofrecerá una rueda de prensa aproximadamente media hora después.
Diane Swonk, economista jefe de KPMG, afirmó la semana pasada que las previsiones de la Fed podrían inclinarse hacia un escenario de estanflación.
Swonk anticipa un aumento de la inflación y del desempleo hacia finales de año, y prevé una mayor fragmentación entre los responsables del banco central: unos abogarán por recortes de tasas para sostener el mercado laboral y otros por mantener una política restrictiva, e incluso por subidas, con expectativas de tasas más altas hacia fin de año.
“Las previsiones se están elaborando en medio de una nube de incertidumbre. Es de esperar que los participantes en la reunión rebajen sus estimaciones de crecimiento, al tiempo que revisen al alza sus previsiones de inflación y desempleo”, dijo Swonk, citada por Reuters.
El gráfico de puntos (dot plot), que recoge las expectativas sobre subidas o bajadas de tasas, probablemente muestre ambas tendencias: algunos participantes podrían mostrar apoyo a recortes para no dejar que la Fed permanezca pasiva frente a un mercado laboral débil o en descenso, mientras que otros proyectarán la necesidad de subidas antes de fin de año.




