23 de febrero de 2026
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Mujer que empezó CrossFit a los 81 y a los 96 sigue levantando pesas

A los 96 años, Jean Stewart vive en Arizona y acude dos veces por semana a un gimnasio local para realizar ejercicios de fuerza. Comenzó las clases a los 81 años tras detectar dificultades en tareas cotidianas y buscar una forma de recuperar independencia y mejorar su salud.

La decisión surgió cuando la debilidad le impedía actividades simples, como podar sus rosas. Al informarse, encontró un gimnasio que ofrecía CrossFit adaptado a personas mayores y solicitó ayuda, iniciando una rutina que mantiene hasta hoy y que transformó su vida diaria.

El entrenamiento de fuerza le permitió retomar tareas que había dejado de hacer, aumentar su capacidad física y recuperar confianza, devolviéndole autonomía en su día a día.

Un desafío físico y emocional

Según The Guardian, Stewart practicó deportes en su juventud —hockey y sóftbol— y trabajó con las Girl Scouts, pero con la edad notó una disminución de la fuerza que hizo más exigentes las actividades diarias.

La frustración aumentó al sentirse tratada como incapaz por su entorno, por lo que buscó clases que también le ayudaran a recuperar la confianza. En su primer día en el gimnasio sintió nervios y entusiasmo ante los nuevos retos.

Cheryl Cohen, entrenadora y propietaria del gimnasio, diseñó un plan centrado en movimientos útiles para la vida diaria, como levantarse del suelo o caminar con cargas ligeras. El progreso de Stewart fue lento pero constante; pronto pudo hacer flexiones completas y mantener una plancha el tiempo suficiente para escuchar una historia corta.

Adaptación tras accidentes y desafíos médicos

El recorrido de Stewart incluyó contratiempos de salud: enfrentó una infección por MRSA y sufrió las secuelas de un accidente de coche, lo que la llevó a interrumpir sus ejercicios y pasar por rehabilitación.

A los 91 años se cayó paseando a su perro y se fracturó la cadera, requiriendo cirugía. A pesar de estos episodios, no abandonó el ejercicio y su constancia le permitió recuperar movilidad y fuerza tras cada recuperación.

Cohen cuenta que Stewart mantiene su determinación incluso en gestos cotidianos; prefiere cargar objetos pesados por sí misma, como baldes de arena para gatos, para demostrar su independencia.

Ejercicio adaptado y vida independiente

Actualmente, Stewart no puede hacer peso muerto debido a una afección en la columna, pero continúa con ejercicios adaptados: flexiones elevadas, sentadillas con pesas rusas y empuje de trineo con peso. Estas actividades le permiten realizar tareas diarias como podar o levantarse del suelo sin ayuda.

Stewart afirma que la fuerza es esencial para su bienestar: “Sin el entrenamiento de fuerza no estaría viva”. Anima a otras personas mayores a mantenerse activas y aconseja a los jóvenes cuidar su salud física desde temprano.

Es miembro del Desert Fitness Collective, un gimnasio que ofrece clases para adultos mayores, y su caso ilustra cómo el ejercicio regular puede mejorar la calidad de vida en edades avanzadas.

El impacto social y el mensaje de Stewart

La historia de Stewart ha inspirado a su entorno y a otras personas mayores que buscan conservar la autonomía. Demuestra que nunca es tarde para empezar una rutina física y recuperar capacidades perdidas mediante constancia y adaptación.

Según The Guardian, la demanda de clases para adultos mayores está en aumento en Estados Unidos; los profesionales señalan que el ejercicio fortalece el cuerpo y también la autoestima y la independencia.

La experiencia de Jean Stewart subraya la importancia de mantenerse activo para preservar autonomía y calidad de vida: la perseverancia y el entrenamiento de fuerza pueden marcar una diferencia significativa en la vejez.

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