Estudiantes de varias universidades de Teherán salieron nuevamente a las calles este lunes en rechazo al régimen iraní, en la tercera jornada de protestas tras la represión de enero que dejó miles de muertos.
Testigos y videos verificados muestran concentraciones en la Universidad Sharif, la Universidad de Teherán y la de Al-Zahra, con consignas contra los ayatolás, banderas del exmonarca Reza Pahlavi y, en algunos casos, enfrentamientos con miembros de la fuerza paramilitar Basij.
«Queremos recuperar Irán, ¡basta de opresión!», corearon manifestantes en Al-Zahra, donde estudiantes y profesoras expresaron apoyo a la monarquía en el exilio y reclamaron derechos civiles y libertades políticas.
En Sharif, los estudiantes se concentraron frente a la cafetería central, ondeando una bandera con el emblema del león y el sol y entonando lemas como «Mujer, vida, libertad».
En la Universidad de Teherán, la protesta surgió durante un homenaje a un estudiante fallecido en las manifestaciones previas; testigos dijeron que se gritaron consignas contra el Líder Supremo, el ayatolá Ali Khamenei, y se pidió la caída del régimen.
A diferencia de otras ocasiones, los guardias universitarios no intervinieron en Teherán, aunque hubo choques aislados en otros campus con miembros de la Basij que intentaron dispersar a los manifestantes.
El contexto se complica por la tensión regional: Estados Unidos trasladó a familiares y personal no esencial desde su embajada en Beirut y el presidente Donald Trump advirtió que «cosas realmente malas pasarán» si Irán no responde a demandas sobre su programa nuclear y su influencia en Medio Oriente.
La presencia del portaaviones USS Gerald R. Ford en el Golfo Pérsico aumenta la presión sobre Teherán, mientras continúan negociaciones indirectas en Ginebra sobre el programa nuclear iraní.
Los enfrentamientos y las movilizaciones estudiantiles forman parte de un panorama de creciente descontento social: las protestas de enero, motivadas por la devaluación de la moneda y las sanciones internacionales, provocaron miles de muertes.
La Agencia de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, informó al menos 7.015 fallecidos, entre ellos 214 miembros de las fuerzas de seguridad; el gobierno iraní reconoce 3.117 víctimas. Las restricciones de comunicaciones dificultan la verificación independiente de las cifras.
En Al-Zahra, las estudiantes también quemaron banderas del régimen y llevaron pancartas en favor de la monarquía.
«Es nuestra responsabilidad levantar la voz, aunque nos amenacen con detenciones», dijo una estudiante que pidió anonimato por seguridad.
La dinámica de las protestas se combina con la presión diplomática y militar externa; mientras Estados Unidos contempla medidas más duras, incluida la posibilidad de ataques sobre instalaciones iraníes, la situación económica y política interna socava la autoridad de Khamenei.
Analistas advierten que la combinación de movilización interna, apoyo a la monarquía en el exilio y vigilancia internacional sitúa a Irán en una encrucijada.
La continuidad de las manifestaciones estudiantiles indica que el descontento social persiste y que cualquier negociación externa deberá tener en cuenta la presión interna y el riesgo de nuevos estallidos de violencia.
Hasta ahora, las protestas han visibilizado el descontento y consolidado un símbolo de resistencia frente al Líder Supremo, evidenciando que el régimen enfrenta una de sus crisis más graves en décadas.
(Con información de Reuters y The Associated Press)

