25 de febrero de 2026
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Nórdicos y bálticos exigen a Rusia alto el fuego inmediato en el aniversario de la invasión a Ucrania

Cuatro años después de que los tanques rusos cruzaran la frontera ucraniana en la madrugada del 24 de febrero de 2022, los dirigentes de los ocho países del llamado grupo nórdico-báltico (NB8) viajaron a Kiev para reafirmar su respaldo a Ucrania en un momento crítico del conflicto. La declaración conjunta firmada junto al presidente Volodímir Zelenski rindió homenaje a las víctimas y estableció condiciones estrictas para cualquier salida negociada: no reconocer conquistas territoriales rusas y ofrecer garantías de seguridad con valor jurídico para Kiev.

El comunicado, suscrito por Estonia, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Letonia, Lituania, Noruega y Suecia, condenó sin ambigüedades “la guerra de agresión de Rusia” y reclamó a Moscú que ponga fin a su invasión y acuerde un alto el fuego de inmediato, según las cancillerías participantes. La declaración se produjo en un contexto de negociaciones diplomáticas impulsadas por la administración de Donald Trump, cuyas rondas celebradas en Estambul, Abu Dabi y Ginebra no consiguieron avances concretos en 2025.

La postura del NB8 es especialmente relevante porque sus miembros figuran entre los que más presionan para que Europa no acepte exigencias territoriales rusas. El texto fue claro: cualquier acuerdo futuro debe estar firmemente anclado en el Derecho Internacional, no puede recompensar la agresión ni legitimar cambios de fronteras por la fuerza, y no debe dejar a Ucrania vulnerable a amenazas militares renovadas. La redacción apunta a rechazar cualquier fórmula que suponga reconocer tácitamente la ocupación rusa de regiones como Donetsk, Lugansk, Kherson o Zaporiyia.

El acto en Kiev subrayó el compromiso político de estos gobiernos. Varios líderes viajaron en tren desde la frontera polaca, un gesto ya habitual entre los aliados que visitan la capital ucraniana. La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen; el primer ministro sueco, Ulf Kristersson; y el noruego Jonas Gahr Støre, entre otros, participaron también en la reunión de la denominada Coalición de los Dispuestos, presidida conjuntamente por el primer ministro británico Keir Starmer y el presidente francés Emmanuel Macron. Ese grupo, que agrupa a unas 35 naciones, trabaja en definir garantías de seguridad europeas para un eventual alto el fuego.

La declaración del NB8 expresa apoyo explícito a esa coalición y anuncia que los ocho gobiernos mantendrán “la máxima presión sobre Rusia”, incluida la intensificación de sanciones y la persecución activa de la llamada “flota en la sombra”, la red de buques que Moscú emplea para eludir restricciones al comercio de crudo. Además, se comprometieron a seguir proporcionando asistencia militar a Ucrania y a contribuir a la reconstrucción, cuyo coste se estima en más de 558.000 millones de dólares para la próxima década, según una evaluación conjunta del gobierno ucraniano, la Unión Europea, el Banco Mundial y la ONU.

Uno de los puntos centrales de la declaración concierne al futuro estatuto internacional de Ucrania. Los ocho países reafirmaron su apoyo al “camino irreversible” de Kiev hacia la plena adhesión a la Unión Europea y a la OTAN, y subrayaron que una Ucrania fuerte, independiente y democrática es vital para la seguridad y la estabilidad euroatlántica. Esta posición contrasta con las reticencias de Washington respecto a la incorporación de Ucrania a la Alianza Atlántica, un punto de fricción en las negociaciones con Moscú, que exige garantías formales de que Ucrania no ingresará al bloque militar occidental.

El balance humano al cumplirse el aniversario es devastador. La ONU contabilizó cerca de 15.000 civiles muertos y más de 40.600 heridos en territorio ucraniano hasta finales de 2025, y advirtió que las cifras reales son probablemente mucho mayores por la imposibilidad de acceder a zonas ocupadas. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) de Estados Unidos estimó que Rusia sufrió hasta 325.000 bajas mortales entre sus soldados, mientras que Ucrania registró entre 100.000 y 140.000 fallecimientos en sus filas. Cerca de seis millones de ucranianos permanecen refugiados fuera del país, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. En el plano militar, la guerra se ha convertido en un conflicto de desgaste sin victorias decisivas: las fuerzas rusas controlan aproximadamente el 19,4% del territorio ucraniano, según el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), y en 2025 solo ganaron un 0,79% adicional, una progresión lenta y costosa que no ha cambiado sustancialmente la línea del frente en el Donbás. El aniversario coincidió con el anuncio de Moscú sobre la toma de otra localidad en la región de Zaporiyia, un recordatorio de que el conflicto continúa.

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