Los servicios de Inteligencia del Reino Unido señalaron que la mayoría de los militares profesionales del Ejército de Tierra ruso que participó en la invasión de Ucrania hace cuatro años ya no ocupan sus puestos, lo que ha obligado a Moscú a depender de un gran número de efectivos con escasa preparación para sostener el conflicto iniciado el 24 de febrero de 2022.
Según ese análisis británico, Rusia está en proceso de reestructuración y vuelve a un modelo de fuerza por divisiones para poder movilizar grandes cantidades de personal.
Las elevadas tasas de bajas dificultan la formación de nuevas unidades y la recuperación de las existentes. “Las más de 1.250.000 bajas rusas, entre muertos y heridos, socavaron la calidad de la fuerza de Rusia”, indicaron los servicios de Inteligencia.
En este contexto, subrayan que la mayor parte del personal en servicio ha recibido un entrenamiento mínimo, lo que obliga a los comandantes a recurrir a tácticas básicas para intentar avanzar, con un alto coste en vidas humanas.
El Ministerio de Defensa británico informó que las fuerzas rusas han adaptado sus tácticas sobre el terreno, aumentando el uso de vehículos ligeros, drones y pequeños grupos de infiltración para superar posiciones defensivas ucranianas y dañar la logística adversaria.
“A pesar de los costes impuestos a sus fuerzas terrestres, Rusia ha sido capaz de mantener una presión constante sobre las defensas ucranianas”, añadieron, y señalaron que Moscú aceleró sus avances territoriales en Ucrania durante 2025, alcanzando su punto máximo a finales de ese año.
La Inteligencia británica concluyó que estas operaciones ofensivas continuas fueron posibles gracias a la tolerancia de la cúpula militar rusa ante las elevadas bajas y a la superioridad numérica de sus tropas terrestres frente a las fuerzas ucranianas.
Las estimaciones indican que Rusia sufrió alrededor de 1,2 millones de bajas, incluidas hasta 325.000 muertes de soldados, entre febrero de 2022 y diciembre de 2025. Según el informe, se trata del mayor número de bajas militares que ha sufrido una gran potencia en un conflicto desde la Segunda Guerra Mundial.
El gobierno ruso no publica datos actualizados sobre muertos en combate desde enero de 2023, cuando informó que más de 80 soldados fallecieron en un ataque ucraniano, cifra que elevó a poco más de 6.000 las bajas militares oficiales confirmadas por Moscú.
Desde Londres, el primer ministro británico, Keir Starmer, afirmó el martes que el presidente ruso, Vladímir Putin, está dificultando la consecución de un acuerdo de paz que ponga fin a la guerra en Ucrania, y aseguró que el Reino Unido apoyará a los ucranianos “el tiempo que sea necesario”.
Durante la reunión habitual del Gobierno británico, coincidiendo con el cuarto aniversario de la invasión rusa, Starmer elogió la “increíble resiliencia” de Ucrania y subrayó la importancia de defender los valores de libertad y democracia.
El líder laborista también destacó el impacto de la guerra en los hogares del Reino Unido, especialmente por el aumento de los precios de la energía. “Siguen siendo un 40% más altos que antes (del inicio de la invasión), así que todas las familias lo están notando”, señaló.
(Con información de Europa Press)

