Naciones Unidas calificó de “alentadoras” las conversaciones sobre el futuro político del Sáhara Occidental, celebradas en Washington entre el 23 y el 24 de febrero, pero advirtió que sigue habiendo mucho trabajo para asegurar la libre determinación del pueblo saharaui.
El portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric, señaló que la reanudación de los contactos diplomáticos abrió un nuevo espacio de diálogo centrado en la propuesta marroquí, en línea con la resolución 2797 del Consejo de Seguridad.
La delegación de la ONU estuvo encabezada por Staffan de Mistura, enviado especial para el Sáhara Occidental; por su parte, el equipo de Estados Unidos incluyó al embajador ante la ONU, Michael Waltz, y al enviado especial para África, Massad Boulos.
Estos encuentros han tenido precedentes recientes, con reuniones celebradas en Madrid a comienzos de febrero.
La iniciativa presentada por Marruecos plantea un estatuto de autonomía para el Sáhara Occidental que, de aprobarse en referéndum, convertiría el asunto en una cuestión interna del Estado marroquí y eliminaría cualquier tutela internacional permanente sobre el territorio.
Según un documento elaborado por asesores reales, la propuesta prevé que el gobierno autónomo esté encabezado por una autoridad designada por el rey Mohamed VI.
Esa figura tendría la función de garantizar la coherencia constitucional y la unidad del Estado, reproduciendo el modelo de designación vigente en la política nacional de Marruecos.
La autonomía regional se organizaría en torno a una asamblea unicameral cuyos miembros serían elegidos parcialmente por sufragio universal y parcialmente designados por tribus saharauis reconocidas.
El sistema incluiría una cuota de representación femenina y asignaría a la región competencias exclusivas en áreas como planificación territorial, desarrollo turístico, industria, pesca, salud y educación.
Por el contrario, materias como defensa, política exterior, moneda, nacionalidad y símbolos de la soberanía quedarían bajo el control del Estado central marroquí.
Cualquier competencia no atribuida explícitamente a la región se consideraría de carácter nacional y, ante una amenaza al orden constitucional o a la integridad territorial, el Estado podría suspender temporalmente las facultades regionales.
En materia de gestión de recursos, el plan prevé que la región recaude impuestos y regalías derivados de sus recursos naturales —como pesca, fosfatos y energía renovable—, distribuyendo una parte a la región y otra al Estado central, con porcentajes que se definirían en negociaciones posteriores.
El Sáhara Occidental es una región del noroeste de África situada en el extremo occidental del desierto del Sahara, con El Aaiún como principal ciudad administrativa. Fue colonia española entre 1884 y 1975; tras la retirada de España en 1976, su proceso de descolonización quedó inacabado cuando Marruecos asumió el control de gran parte del territorio.
El Frente Polisario proclamó la independencia de una entidad denominada República Democrática Árabe Saharaui, con un sistema republicano y órganos ejecutivos propios; esta república solo cuenta, por ahora, con el reconocimiento de la Unión Africana.
(Con información de EFE y Europa Press)

