26 de febrero de 2026
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Caída de la esperanza de vida saludable expone brechas regionales en Reino Unido

La esperanza de vida en buena salud del Reino Unido ha caído a su nivel más bajo desde que se empezaron a registrar datos, y esa disminución, sostenida tras la pandemia, se acompaña de una desigualdad regional sin precedentes, según cifras recientes de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS).

En la mayoría de las regiones del país se ha registrado un retroceso en los años de vida saludable respecto a 2019-2021, afectando a todas las áreas de Inglaterra y provocando la mayor brecha observada entre territorios prósperos y desfavorecidos.

Los datos de la ONS muestran que, en 2022-2024, las mujeres nacidas en el Reino Unido pueden esperar pasar el 73% de su vida en buen estado de salud y los hombres el 77%. La esperanza de vida saludable al nacer se sitúa en 60,9 años para hombres y 61,3 años para mujeres. Ambos sexos presentan una reducción de siete meses frente a 2021-2023; desde el fin de la pandemia, la disminución acumulada es de 22 meses para hombres y 29 meses para mujeres.

Desigualdades regionales en la esperanza de vida saludable

La diferencia entre regiones se ha ampliado hasta niveles históricos. En el sureste de Inglaterra la esperanza de vida saludable es de 63 años para hombres y 64,3 años para mujeres, mientras que en el noreste baja a 57 años para hombres y 56,9 años para mujeres, según la ONS.

Las disparidades locales son aún más pronunciadas. En Richmond upon Thames la esperanza de vida saludable alcanza 69,3 años para hombres y 70,3 años para mujeres; en Blackpool, los valores caen a 50,9 años para hombres y 51,8 años para mujeres. Esa diferencia, cercana a los 20 años, se amplió entre los periodos 2019-2021 y 2022-2024: la brecha aumentó 34 meses para mujeres y 36 meses para hombres.

El Centre for Ageing Better subraya que el lugar de residencia y el nivel de ingresos condicionan la salud en la vejez. En algunas zonas más desfavorecidas, alrededor de un tercio de la vida laboral se ve afectada por problemas de salud.

Diferencias de género y evolución por regiones

El deterioro de la esperanza de vida saludable afecta a ambos sexos, con variaciones según la región. Para los hombres, el mayor retroceso respecto al periodo anterior a la pandemia se registró en el noroeste, con una caída de 32 meses; para las mujeres, el mayor descenso se dio en el suroeste, con 43 meses, más de tres años y medio.

La ONS advierte también de un aumento de la desigualdad regional en la esperanza de vida saludable femenina: la diferencia entre el sureste y el noreste pasó de 6,8 años a 7,4 años entre 2019-2021 y 2022-2024, lo que evidencia que el entorno y los recursos económicos influyen en las expectativas de vida saludable.

Implicaciones económicas y sociales del envejecimiento

El Centre for Ageing Better alerta de que la combinación de menor esperanza de vida saludable y mayor desigualdad regional constituye un desafío urgente para el crecimiento económico y el bienestar social del Reino Unido. Muchas personas alcanzan la edad próxima a la jubilación —o la superan— ya afectadas por problemas de salud que reducen su tiempo productivo.

La organización señala que el envejecimiento no garantiza mejoras económicas para las personas mayores: en las regiones más desfavorecidas, muchas afrontan dificultades significativas. El aumento previsto de la edad mínima para la pensión estatal —que empezará a elevarse hasta los 67 años— añade presión sobre quienes ya sufren problemas de salud desde los 50 años.

Esta situación plantea dudas sobre la sostenibilidad del modelo económico si una proporción creciente de la población vive menos años en buena salud y con capacidad productiva reducida.

Llamados a la acción frente a la crisis del envejecimiento

Sarah Wilkinson, directora de evidencia del Centre for Ageing Better, advierte de que muchas personas llegan a la vejez en malas condiciones de salud y que las desigualdades siguen aumentando en Inglaterra y Gales, por lo que es necesario actuar para revertir esa tendencia.

Wilkinson destaca que el lugar de residencia y los ingresos son factores determinantes de la salud en la última etapa de la vida y que no se puede asumir que la mayoría de las personas mayores goza de buena situación económica.

La experta recalca que, aunque algunas personas mayores viven con comodidad, muchas otras no, por lo que resulta erróneo generalizar que la edad avanzada implica mayor riqueza.

El Centre for Ageing Better propone crear un Comisionado independiente para las Personas Mayores que defienda los derechos de quienes sufren mayores carencias en la vejez.

Según Wilkinson, ignorar el problema no es una opción: el Reino Unido debe afrontar la caída de la esperanza de vida saludable y la profunda desigualdad asociada, ya que ninguna economía moderna puede prosperar si una parte significativa de su población vive menos años en buen estado de salud.

Frente a este escenario, la organización reclama al Gobierno respuestas urgentes para evitar que la última etapa de la vida esté marcada por el sufrimiento y la precariedad.

Imágenes: Centre for Ageing Better

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