3 de febrero de 2026
Buenos Aires, 25 C

Italiano camina descalzo y sin camiseta sobre la nieve

La imagen de Zeno Stizzoli caminando descalzo y con el torso descubierto sobre la nieve resulta llamativa y fuera de lo común. Este joven veronés, conocido como “el hombre bajo cero”, ha atraído la atención por su particular relación con el frío: no busca la notoriedad ni cumplir retos virales, sino que encuentra en las bajas temperaturas un espacio de transformación personal, fuerza y claridad mental.

El apodo no fue elegido por él. Stizzoli explica que la etiqueta surgió entre quienes observan sus prácticas extremas: largas caminatas sobre la nieve, baños en lagos helados y recorrer trayectos sin ropa de abrigo ni calzado. Para él no es una travesura ni un acto rebelde, sino una disciplina deliberada.

La exposición al frío se ha convertido en el eje de su vida. Él denomina su práctica “hibernación”: una exposición consciente a temperaturas extremas como método de entrenamiento físico y mental. Según Stizzoli, al estar expuesto el cuerpo reacciona y eso permite aprender a escucharlo; para él, la experiencia va más allá del desafío físico y responde a una búsqueda de autoconocimiento y superación.

En diciembre pasado realizó una de sus experiencias más conocidas: recorrió la Toscana de norte a sur por la Vía Francígena hasta Asís, con el torso desnudo durante el trayecto y en pleno invierno. A diferencia de la mayoría de peregrinos, eligió hacerlo fuera de temporada, combinando la ruta con la exposición al frío. Las temperaturas rondaron entre diez y doce grados; para él no resultaron tan frías, aunque para muchos observadores la escena fue sorprendente y les provocó escalofríos.

Comenzó la caminata con zapatos, pero pronto decidió avanzar descalzo. Cada travesía funciona como práctica y oportunidad de autoconocimiento. Aunque suele desplazarse solo, ha descubierto a otras personas con afinidad por el frío: no es el único, pero el grupo es reducido.

Su vínculo con el frío no es reciente, aunque la exposición sistemática deriva de una búsqueda consciente. Desde joven notó una predisposición natural hacia el frío, lo que lo llevó a profundizar, estudiar y practicar de manera constante hasta integrar esta disciplina en su identidad.

En su método reconoce la influencia del holandés Wim Hof, conocido por sus récords de resistencia al frío. El método Hof combina exposición controlada a bajas temperaturas con técnicas de respiración y ha sido objeto de investigación académica. Según Stizzoli, existen estudios que respaldan beneficios como la mejora en la gestión del estrés, la ansiedad y ciertas molestias físicas y psicológicas; no lo considera un fenómeno mágico, sino un efecto fisiológico.

Para Stizzoli, caminar en el frío no implica negar al cuerpo ni buscar el sufrimiento por sí mismo. Su reflexión apunta a una crítica social: la tendencia a evitar todo malestar. Sostiene que el verdadero problema es la huida constante del incómodo, ya que una comodidad prolongada puede debilitar y hacer más frágil a la persona.

Ha convertido su relación con el frío en una filosofía: aceptar lo incómodo como vía de aprendizaje y fortaleza. Cada caminata sobre la nieve o inmersión en aguas heladas le recuerda que cuerpo y mente pueden adaptarse y crecer ante la adversidad. Lejos de considerarla una excentricidad, Stizzoli plantea la exposición al frío como una disciplina consciente para escuchar el propio cuerpo y cuestionar los límites de la comodidad moderna.

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