La medida se adoptó después de que el yen alcanzara su nivel más bajo en 40 años. Los operadores no descartan que se implementen medidas adicionales.
Esto puede generar mayor volatilidad en los mercados internacionales y afectar a los mercados emergentes, incluida Argentina: posibles flujos de capital hacia activos percibidos como más seguros, presión sobre las monedas locales, aumentos en los costos de financiamiento externo y riesgos inflacionarios. Al mismo tiempo, una moneda local más débil puede beneficiar temporalmente a los exportadores. El impacto concreto dependerá de la magnitud de las intervenciones, las reacciones de los bancos centrales y la estructura de deuda y reservas de cada país.


