El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, acusó al presidente Javier Milei de convertir la gestión de los fondos públicos en un instrumento de presión política sobre las provincias, en una columna publicada en el diario La Voz del Interior.
Kicillof afirmó que “el método elegido es la extorsión” y describió un mecanismo en el que el Gobierno nacional retendría recursos que corresponden a las jurisdicciones y condicionaría su devolución, ofreciendo en algunos casos préstamos o adelantos de coparticipación a cambio de apoyo legislativo.
El objetivo: la reelección
Según el gobernador, ese modo de operar responde a un objetivo central de la gestión nacional: asegurar la reelección del mandatario. Señaló que por ese motivo el oficialismo busca el respaldo de gobernadores para avanzar, entre otras iniciativas, con la suspensión de las PASO.
Kicillof cuestionó además el propósito declarado de la reforma electoral: dijo que no busca ahorrar recursos ni mejorar instituciones, sino mejorar las chances electorales del Presidente.
El costo para las provincias
En su columna, Kicillof sostuvo que la política económica del gobierno desde 2023 provocó una pérdida acumulada superior a $47 billones a precios constantes para las 24 jurisdicciones (las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires), lo que equivaldría a 4 puntos del Producto Bruto Interno y a una caída real del 13,4% en los recursos disponibles.
El gobernador explicó que esa merma se debe a tres factores: la reducción de la coparticipación federal, la disminución de la recaudación propia por la retracción de la actividad económica y la interrupción de transferencias nacionales que, aunque obligatorias, no se otorgan de forma automática y dependen de decisiones discrecionales del Ejecutivo.
Además, imputó a la gestión nacional la pérdida de más de 300.000 puestos de trabajo y el cierre de 26.000 empresas en 30 meses, y afirmó que la morosidad de las deudas de los hogares superó niveles observados en la crisis de 2001.
Una gira por tres provincias
Kicillof relató su reciente recorrido por Tierra del Fuego, Córdoba y Corrientes, provincias con gobiernos de distinto signo político, y afirmó haber recibido reclamos similares: preocupación por la apertura importadora en el sur, caída del mercado interno y recortes en el financiamiento universitario en el centro, y deterioro de las economías regionales en el litoral.
La columna concluye con un llamado a reconstruir acuerdos entre provincias para contrarrestar, según Kicillof, una lógica de fragmentación territorial impulsada desde la Nación.


