Este viernes, el Gobierno de Estados Unidos incluyó a Irán en una nueva lista de países que cometen detenciones arbitrarias, la primera aplicación de una categoría creada por una orden ejecutiva presidencial. La medida se produce en un contexto de crecientes tensiones entre ambos países y tras la advertencia reciente del presidente Donald Trump sobre la posibilidad de acciones militares si fracasan las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que “el régimen iraní debe dejar de tomar rehenes y liberar a todos los estadounidenses detenidos injustamente en Irán”, y señaló que esos pasos podrían poner fin a la designación y a sus consecuencias. Rubio recordó la toma de la embajada estadounidense en Teherán en 1979 y aseguró que, desde entonces, Irán ha seguido deteniendo a ciudadanos estadounidenses, en muchos casos personas con doble nacionalidad a las que Teherán considera iraníes.
La categoría de “estado patrocinador de detenciones injustas” se creó en septiembre mediante una orden ejecutiva que busca equiparar estas prácticas con las designaciones de patrocinio del terrorismo. Hasta ahora, solo Corea del Norte mantiene una restricción que prohíbe a los estadounidenses viajar a su territorio; Rubio advirtió que, si continúan las detenciones, Estados Unidos podría invalidar los pasaportes para viajar a Irán o hacer escala en ese país.
La recomendación oficial de Washington es que ningún estadounidense viaje a Irán por ningún motivo. El secretario de Estado instó a los ciudadanos estadounidenses que aún se encuentran en territorio iraní a “salir de inmediato”.
Trump no decidió si atacará Irán
El presidente Donald Trump dijo este viernes que Estados Unidos sigue insatisfecho con el avance de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, aunque reconoció que no hay una decisión final respecto a un posible ataque militar. Desde la Casa Blanca, Trump afirmó que “aún no hemos tomado una decisión final” y subrayó que su administración considera inaceptable que Irán desarrolle armas nucleares.
Sobre la posibilidad de un cambio de régimen en Teherán, Trump dijo que no existe una decisión tomada y señaló que “podría o podría no haberlo”. Afirmó que las autoridades iraníes “no están dispuestas a darnos lo que necesitamos” y calificó la situación como poco alentadora. Anunció además que se llevarán a cabo “conversaciones adicionales” durante la jornada, sin detallar interlocutores ni agenda.
Ayer, delegaciones de Estados Unidos e Irán mantuvieron en Ginebra la tercera ronda de negociaciones nucleares. Las autoridades iraníes describieron el encuentro como un espacio con “buenos avances”, mientras que la delegación estadounidense evitó emitir comentarios públicos. Ambas partes tienen previsto reunirse nuevamente el lunes próximo en Viena, sede del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
La postura oficial de Washington exige que Irán renuncie por completo al enriquecimiento de uranio y limite el desarrollo de misiles de largo alcance. Teherán, por su parte, se niega a aceptar esas condiciones y exige un levantamiento de las sanciones económicas como contraprestación para reducir su programa atómico.
Mientras tanto, el portaviones USS Gerald R. Ford y su grupo de combate llegaron este viernes a la costa norte de Israel, sumándose al despliegue militar estadounidense en Oriente Medio, considerado el mayor desde 2003. Además, el embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, advirtió al personal diplomático que, si desean abandonar el país, lo “hagan HOY” ante una posible escalada del conflicto en la región.
Trump recordó que operaciones ordenadas durante su gestión contra Irán se desarrollaron “a la perfección”, citando la muerte del general Qasem Soleimani en 2020 y lo que denominó la “operación Martillo de Medianoche”, que supuestamente atacó instalaciones nucleares iraníes en junio pasado. El presidente afirmó su intención de mantener ese nivel de eficacia en cualquier acción futura.
(Con información de AFP y EFE)

