El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, advirtió este domingo que Moscú respondería con “todos los medios disponibles” si Europa “cumple sus amenazas” y ataca al país. En una entrevista con la cadena estatal NTV, el jefe de la diplomacia rusa citó al presidente Vladimir Putin y advirtió sobre una posible escalada que superaría lo que el Kremlin denomina su “operación militar especial” en Ucrania.
Lavrov afirmó que “si Europa de repente cumple con sus amenazas, se prepara para la guerra contra nosotros y lanza un ataque contra la Federación Rusa, entonces no será una operación militar especial, sino una respuesta militar a gran escala empleando todos los medios disponibles, conforme a los documentos de doctrina militar pertinentes”. En el lenguaje oficial ruso, la expresión “todos los medios disponibles” abarca también el arsenal nuclear.
La advertencia llega en un momento de elevada tensión entre Rusia y Occidente. Desde finales de 2024, varios líderes europeos han alertado sobre el riesgo de una agresión rusa contra países de la OTAN. El primer ministro neerlandés, Mark Rutte, advirtió en diciembre que Rusia podría estar en condiciones de usar la fuerza contra la organización en un plazo de hasta cinco años, y el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, afirmó que Europa podría perder su periodo de paz y que un ataque ruso sería posible a partir de 2028 o 2029.
Lavrov insistió en que Rusia no tiene “absolutamente ninguna intención” de atacar Europa y que “no tiene ninguna necesidad de eso”. No obstante, sus declaraciones contrastan con la invasión a gran escala iniciada por Moscú en febrero de 2022, su apoyo a milicias separatistas desde 2014 y la anexión de territorios ucranianos, acciones que violan el derecho internacional y han causado ataques contra civiles e infraestructuras.
La retórica del Kremlin persigue sacar partido de las divisiones dentro de la OTAN. Estas amenazas forman parte de una estrategia de presión política y psicológica destinada a minar la cohesión europea y a desviar la atención del apoyo internacional a Ucrania.
El contexto también incluye un aumento del rearme y la reinstauración del servicio militar en varios países europeos. Polonia, los Estados bálticos y Alemania han elevado de manera notable su gasto en defensa, con objetivos que en algunos casos se sitúan alrededor del 5% del PIB. La Unión Europea aprobó en diciembre un préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania correspondiente a 2026 y 2027, y sigue preparando nuevas sanciones contra Moscú.
Al mismo tiempo, continúan las negociaciones mediadas por la administración Trump para intentar un alto el fuego en Ucrania. Expertos advierten que Rusia busca imponer condiciones favorables, que incluirían cesiones territoriales y la neutralización política de Kiev. Un informe del Instituto Universitario Europeo publicado en diciembre señaló como un escenario bastante probable un acuerdo que reforzara la posición rusa y debilitara la capacidad disuasoria europea.
Las amenazas declaradas por autoridades rusas se suman a una campaña de guerra híbrida que, según informes, incluye sabotajes contra infraestructuras críticas, violaciones del espacio aéreo europeo con drones y aeronaves militares, ciberataques y operaciones de desinformación. La OTAN ha documentado incursiones en territorio de países aliados y episodios de daños a cables submarinos y redes energéticas.
La doctrina militar rusa contempla el uso de armas nucleares en caso de una amenaza existencial para el Estado. Sin embargo, analistas consideran que Moscú emplea esa retórica como herramienta de intimidación para dividir a la OTAN y frenar el apoyo occidental a Ucrania, mientras mantiene presión militar sobre Kiev, donde las fuerzas rusas siguen avanzando de forma lenta en el este del país.

