28 de febrero de 2026
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Etcheverry se quitó una pesada mochila

Adrián D’Amelio

Tomás Etcheverry, de 26 años y oriundo de La Plata, ganó su primer torneo ATP al consagrarse campeón del Río Open (ATP 500) el 15 de febrero de 2026, un logro que marcó un antes y un después en su carrera profesional.

El camino al título fue áspero y plagado de circunstancias climáticas y físicas. Su semifinal ante el checo Vit Kopriva comenzó el sábado, se suspendió por lluvia con Etcheverry en desventaja y continuó al día siguiente tras varias interrupciones. El partido, detenido además por la regla de “calor extremo” durante una hora y media, culminó con un triunfo de Etcheverry por 6-4 en el tercer set, luego de 3 horas y 57 minutos: el encuentro más largo en la historia del torneo de Río. Esa victoria lo dejó con apenas dos horas para prepararse para la final.

En la final se enfrentó al chileno Alejandro Tabilo. Tras perder el primer set y sufrir un quiebre temprano en el segundo, Etcheverry remontó: ganó el segundo en el tie-break y se quedó con el tercero por un quiebre en el último juego, aprovechando una derecha larga de Tabilo bajo una llovizna que cayó sobre la cancha central. Tras el punto decisivo, se dejó caer en el polvo de ladrillo y celebró junto a su equipo, liderado por Walter “Waly” Grinovero.

Etcheverry dedicó el título a su familia, a su novia Belén Raimondi y a su equipo, y confesó haber sentido el peso de una larga búsqueda: “Sinceramente me saqué una mochila pesada de encima y ojalá sea el primero de muchos más”, dijo. También contó que, después del campeonato, experimentó una mezcla de recuerdos de su carrera y de su vida en la ceremonia de premiación.

La exigencia física obligó a Etcheverry a comunicarse luego con la organización del ATP 250 de Santiago para oficializar su baja del torneo; aún así viajó a Chile por requerimientos reglamentarios. Regresó a La Plata para recuperar energías antes de partir a California, donde iniciaría la gira sobre superficie dura con el Masters 1000 de Indian Wells, torneo en el que figuraba como uno de los preclasificados.

El título en Río le significó un salto de 18 puestos en el ranking ATP, elevándolo hasta el puesto 33. Etcheverry se planteó metas a corto plazo: “Voy a ir torneo por torneo, pero mi objetivo está entre los veinte primeros para el momento en que juegue Roland Garros”, afirmó. También destacó el saludo que le envió Novak Djokovic por redes sociales, un reconocimiento que valoró por el peso del serbio en el circuito.

En resumen, la consagración en Río confirma una nueva etapa en la carrera de Tomás Etcheverry: primero ATP, mayor confianza y la intención de traducir ese impulso en avances sostenidos en el ranking y en los grandes torneos.

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