20 de abril de 2026
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Veredicto en el caso de Felipe Pettinato por el incendio

Felipe Pettinato espera este lunes el veredicto del juicio que investiga la muerte de su neurólogo, Melchor Rodrigo, quien lo trataba por su adicción a las drogas.

La querella, representada por la madre de la víctima, reclama que Pettinato sea condenado por estrago doloso seguido de muerte y condenado a 15 años de prisión. Esa fue la imputación con la que llegó el caso a juicio —la misma figura penal aplicada en la causa por la tragedia de Cromañón—; nunca se lo acusó de homicidio. Por su parte, el fiscal Fernando Klappenbach consideró que la muerte pudo haber sido un accidente y solicitó una pena de 4 años y 7 meses por estrago culposo. Tanto la querella como la fiscalía pidieron que, en caso de condena, Pettinato quede detenido una vez que el fallo sea firme. La defensa pidió la absolución. En el proceso, celebrado parcialmente por vía digital, declararon familiares y allegados de Pettinato.

Pettinato ya cuenta con una condena firme previa: nueve meses de prisión en suspenso por abuso sexual simple contra una joven de 15 años, hecho que podría incidir en la decisión judicial. Aun así, los términos exactos de una eventual pena son inciertos y todo dependerá del fallo que se conozca mañana.

Felipe, el fuego y la razón

Durante el último mes y medio, el Tribunal N°14, presidido por el juez Enrique Gamboa, escuchó las versiones sobre lo ocurrido la madrugada del 16 de mayo de 2022 en el departamento de Pettinato en Belgrano, cuando un incendio terminó con la muerte del médico.

La autopsia determinó quemaduras de tercer grado en aproximadamente el 90% del cuerpo de Rodrigo; parte de sus piernas quedó carbonizada. Los forenses señalaron que, por hallazgos en las vías respiratorias, Rodrigo estaba vivo cuando comenzaron las llamas y que dormía bajo el efecto de zolpidem, un hipnótico.

Las pericias de Bomberos de la Policía de la Ciudad descartaron un fallo eléctrico o un accidente por cigarrillo, por el patrón de manchas de humo. El informe concluyó que el fuego se inició con una “llama libre” —provista por un encendedor o un fósforo— y posiblemente se vio potenciado por un aerosol hallado vacío en la escena.

El juicio, con siete audiencias y más de 15 testigos, se centró en una pregunta clave: cómo y por qué se inició el incendio.

En la escena se encontró “un balde con restos de botellas rotas” y un encendedor que “daba chispa, pero no llama”; además, fósforos parcialmente carbonizados fueron hallados en un cesto de la cocina, según relató el abogado querellante Alejandro Drago.

La acusación considera a Pettinato como el único posible autor del incendio, pero él no explicó lo sucedido ni en su indagatoria ni durante el proceso; se negó a ver fotografías del cadáver o del departamento incendiado. Podría hablar en sus últimas palabras antes del veredicto.

En la declaración que dio tras el incendio ante una psiquiatra en la clínica Zavala, Pettinato afirmó que el fuego empezó con “un cigarrillo” que intentó encender con un encendedor tipo Zippo, de metal. Ese encendedor no fue hallado por los peritos y sigue sin aparecer, un elemento que la fiscalía reconoció como una de las incógnitas del expediente.

¿Intentó ayudarlo?

Vecinos declararon haber oído a Pettinato decir “Mi amigo, el cigarrillo” y observaron que manipuló un matafuego con poca eficacia. La querella sostiene que no hizo esfuerzo por salvar a Rodrigo; su madre también cuestionó su conducta.

El fiscal Klappenbach, en cambio, aceptó la posibilidad de que Pettinato intentara ayudar sin éxito: sostuvo que, aun si actuó torpemente, podría haber intentado arrastrar al médico desde el sillón hasta donde quedó el cadáver pero no haberlo logrado. En este punto, Pettinato mantuvo silencio.

¿Para qué se juntaron?

La explicación sobre el motivo del encuentro del 15 de mayo de 2022 —relevante en la instrucción a cargo del fiscal Martín Mainardi— provino de la madre de Rodrigo, Delia Muzio: su hijo tenía una conferencia por Zoom y, como la conexión en la casa de sus padres no funcionaba bien, dijo que la haría desde el departamento de Pettinato. Ese día era, además, el cumpleaños de la madre.

Muzio relató que años atrás había llevado a Pettinato a vivir al departamento de su hijo durante su terapia, que en distintas ocasiones Pettinato había generado incidentes y que ella percibía una “obsesión” del imitador hacia el neurólogo. Irónicamente, Rodrigo había declarado a favor de Pettinato en un juicio por abuso sexual.

En el expediente también aparece la hipótesis de que se reunieron para consumir drogas. Los análisis toxicológicos detectaron metilfenidato (Rubifen) en el cuerpo de Rodrigo, y pericias sobre dispositivos secuestrados en el departamento mostraron mensajes que mencionaban encuentros para “pasar el rato” y dividir pastillas prescritas por el médico. Según la instrucción, había indicios de intercambio de recetas selladas y de un sello asociado al doctor Rodrigo. La defensa sostuvo que la reunión tuvo ese carácter y que las recetas habían influido en recaídas.

Si bien esos datos forman parte del contexto, para la causa central lo decisivo es cómo se inició el fuego y por qué. La querella nunca cuestionó la calificación de estrago doloso seguido de muerte; tampoco se planteó la imputación por homicidio. Casi cuatro años después del hecho, Pettinato no había sido detenido por la muerte del médico.

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