2 de marzo de 2026
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Grelak se fue: dirigencia de Quilmes vuelve a estar en la mira

Alfredo Grelak dejó de ser el director técnico de Quilmes Atlético Club tras la derrota ante Gimnasia y Esgrima de Jujuy. De esta manera culminó su segundo ciclo al frente del equipo, una etapa que había comenzado con la actual comisión directiva y que finalizó de forma anticipada.

La decisión de rescindir el vínculo la tomó el presidente del club, Carlos Giulanetti. Tras recibir la noticia, Grelak se despidió del plantel en un momento emotivo y afirmó: “Quilmes siempre va a ser mi casa” antes de retirarse del predio. Momentáneamente, la práctica quedó a cargo de Fernando Pagés.

El nombre más mencionado para ocupar el cargo es Leandro Gracián; según trascendió, fue contactado por el mánager Miguel Caneo y contaría con la recomendación de Claudio Tapia.

Una decisión que expone a la dirigencia

Más allá del resultado en la cancha, el reemplazo del entrenador en menos de tres fechas pone en evidencia a la conducción institucional. Grelak no era una herencia de gestiones anteriores: fue una elección de la actual comisión directiva desde el inicio de su mandato, que lo había respaldado para conducir el proyecto deportivo.

Su salida rápida sugiere improvisación y falta de planificación. Si el técnico había sido ratificado como una pieza central del proyecto, conviene preguntarse qué cambió en tan poco tiempo y si se evaluaron con detenimiento la conformación del plantel y el contexto deportivo antes de tomar decisiones.

El rol del mánager también queda bajo análisis

Miguel Caneo, responsable del área futbolística, participó en la contratación de Grelak y ahora lidera la búsqueda de su sucesor. Desde el punto de vista de la gestión, esto plantea dudas sobre los criterios utilizados y la coherencia en la conducción deportiva.

La inestabilidad temprana afecta no solo al cuerpo técnico, sino también al plantel y al clima general del club. Quilmes necesita un rumbo definido y decisiones consistentes en el tiempo; cambiar de entrenador a las pocas fechas puede ser un síntoma de la ausencia de un proyecto sólido.

Mientras se define la posible llegada de Gracián u otro candidato, lo concreto es que el “Cervecero” inicia de nuevo un proceso. Cuando los ciclos se interrumpen con tanta rapidez, la responsabilidad trasciende el banco de suplentes y alcanza a los responsables institucionales.

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