En la apertura de las sesiones ordinarias de la Legislatura bonaerense, Axel Kicillof pronunció un discurso que combinó críticas al Gobierno Nacional y la propuesta de una estrategia política para el futuro. El gobernador afirmó que “la construcción de una alternativa requiere de mucho más que decir ‘no a Milei’” y planteó la necesidad de un proyecto productivo y federal que recupere el entusiasmo social tras la crisis económica.
Kicillof situó su intervención en un contexto de tensión entre la provincia y la Nación, denunciando recortes de transferencias, paralización de obras públicas y centralización de decisiones fiscales. Señaló que el vínculo entre el gobierno nacional y las provincias se da, según su planteo, mediante “la extorsión”.
En su llamado a la acción, el gobernador sostuvo que no pueden quedar sectores o provincias aislados “negociando migajas o administrando la caída” y que quienes rechazan una sociedad fragmentada deben unirse para encontrar soluciones comunes.
Desde la Provincia de Buenos Aires invitó a construir una Argentina que “no se arrodille, que no se entregue, que no se rinda y que no se divida”, en términos orientados a la búsqueda de unidad y resistencia frente a la coyuntura actual.
Kicillof advirtió que una parte importante de la ciudadanía no percibe hoy una alternativa política que genere expectativa. Reiteró que ofrecer una alternativa exige más que oponerse a una figura; hay que proponer salidas concretas y demostrar que existen opciones productivas, federales y de alcance nacional.
En el plano económico, señaló que las decisiones del Gobierno Nacional son el origen, en su visión, del deterioro industrial, la pérdida de empleos formales, la caída de la clase media y la pérdida de poder adquisitivo.
Para fundamentar su crítica, mencionó indicadores como la caída de ventas minoristas y mayoristas, el consumo en niveles mínimos, el aumento de la morosidad familiar y el desplome de sectores productivos.
Precisó que las ventas en minoristas y supermercados se ubican 10 puntos por debajo y que las ventas mayoristas cayeron alrededor de 20%. Indicó que el consumo de leche, carne vacuna, frutas, verduras y yerba mate marcó niveles históricos bajos y que la morosidad se triplicó, alcanzando un 9,3% de créditos impagos y un 24,6% fuera del sistema bancario.
En cuanto al empleo, aseguró que “desde que llegó Milei, cada cuatro minutos se pierde un puesto de trabajo registrado” y estimó en 299.600 los trabajadores registrados que han quedado sin empleo.
El discurso defendió el rol del Estado y criticó lo que definió como un modelo de “primarización productiva y precarización laboral” que, según Kicillof, pretende impulsar el Gobierno Nacional.
Consideró que el plan económico vigente no solo es dañino sino también desfasado respecto del contexto internacional, y subrayó la necesidad de proteger la industria nacional, el empleo y los recursos del país.
Al cerrar, volvió a convocar a la construcción de un proyecto colectivo y productivo: afirmó que existen caminos alternativos para reducir la inflación sin destruir la industria y el trabajo, para integrarse al mundo sin sometimiento y para que el esfuerzo tenga sentido mediante un Estado acompañante y un desarrollo que alcance todas las regiones.
Repercusiones políticas
El discurso motivó reacciones variadas en redes sociales y en la arena política, tanto críticas como respaldos desde distintos espacios.
El senador provincial Marcelo “Chuby” Leguizamón ironizó sobre el uso del atril por parte del gobernador, afirmando que el objeto lo representa “a la perfección” y calificando su gestión como paralizada.
El senador nacional Maximiliano Abad cuestionó la orientación del discurso y reclamó que la gestión se sostenga con prioridades claras y planificación. Señaló problemas en la salud pública provincial, en salarios del personal sanitario y en la atención de afiliados de IOMA.
Abad añadió que, según su mirada, la provincia requiere “gestión seria, autocrítica y decisiones concretas” y pidió menos relatos y más responsabilidad para sostener servicios esenciales como salud y educación.
Desde el bloque La Libertad Avanza, Agustín Romo calificó el inicio del mandato comparándolo con la adopción de símbolos de otros dirigentes y planteó que debería acompañarse de medidas como reducción del gasto público, la deuda y los impuestos.
La diputada radical Priscila Minnaard puso el foco en la obra social provincial: afirmó que Kicillof mencionó el derecho a la salud pero no abordó los problemas de IOMA, con coberturas incompletas y dificultades para afiliados y prestadores.
El diputado provincial Diego Garciarena, presidente del Bloque UCR-Cambio Federal, ironizó sobre los logros expuestos por el gobernador y puso en duda la visibilidad de esas medidas en la gestión provincial.
Desde la izquierda, Christian Castillo, diputado por el Frente de Izquierda Unidad, centró su crítica en la pérdida de poder adquisitivo del sector público: sostuvo que en seis años los salarios docentes y del sector público perdieron alrededor de un 34% de su valor real, y vinculó esa situación con la masividad del paro en rechazo a la gestión salarial.

