San Marcos parte de gira a Paraguay con la temporada ya en foco, y su capitán, Luciano Correa, dejó clara la meta: ascender de Segunda a Primera C. Correa reconoció que en el año pueden surgir muchos imponderables que dificulten ese objetivo, pero afirmó que el norte del equipo está puesto en lograr el ascenso.
El capitán repasó lo ocurrido en 2025: una primera etapa del campeonato muy buena, pero un plantel corto que se vio diezmado por lesiones en puestos clave durante la segunda parte. Por eso, la prioridad ahora es que el equipo mantenga una idea de juego coherente: “Entre quien entre, el equipo tiene que funcionar”. Esa consistencia será clave cuando enfrenten el primer rival del año, Tigre, un animador del torneo pasado que buscará revancha. Correa considera ese estreno un partido complejo y lo describe como un rival directo, aunque relativiza su determinación sobre el campeonato porque el año es largo; aun así, valora la importancia de comenzar bien y del conocimiento mutuo entre equipos.
Más allá de lo estrictamente deportivo, San Marcos atraviesa un proceso de crecimiento sostenido, especialmente tras algunos reajustes posteriores a la pandemia. En infraestructura, el club incorporó una nueva cancha: hoy dispone de la cancha 1 y la cancha 2, contiguas, lo que amplía el espacio de entrenamiento y elimina la limitación que representaba la escasez de lugares adecuados para practicar. Ese incremento de superficie contribuye de forma directa al desarrollo de las actividades.
Las mejoras llegaron también a otras disciplinas como el hockey, que estrenó vestuario nuevo, y está en marcha una obra de refacción del gimnasio, incluida la renovación del piso. El club busca opciones para colocar piso de caucho y completar la mitad restante, con el objetivo de habilitar el gimnasio en su totalidad y mejorar las condiciones de entrenamiento y seguridad.
La integración de los más jóvenes es otro eje del proyecto. La llegada de una línea de colectivos del Municipio hasta la esquina del club facilita el acceso de chicos y chicas de Monte Grande, lo que impulsa la incorporación juvenil. Correa destaca la dimensión social del club: para él, el deporte es una vivencia personal intensa que transformó su relación con la actividad, de una obligación a un gusto genuino. Trabaja hasta las cinco de la tarde y luego se dedica al gimnasio y al club; asegura que lo disfruta y aconseja a los padres que, si pueden, lleven a sus hijos a practicar un deporte en conjunto.
En resumen, San Marcos llega con aspiraciones deportivas claras y un contexto institucional en crecimiento que busca mejorar instalaciones, facilitar el acceso y consolidar una identidad de juego capaz de sostener al equipo ante las exigencias de la temporada.

