12 de marzo de 2026
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Hongo transmitido por gatos a humanos en Sudamérica

La detección reciente en Uruguay de un hongo que puede transmitirse de gatos a personas generó preocupación entre autoridades sanitarias y veterinarios de la región.

El agente identificado, Sporothrix brasiliensis, fue encontrado en brotes en los departamentos de Maldonado y Rocha, y su aparición modifica la vigilancia epidemiológica en el Cono Sur.

El Instituto de Higiene de Uruguay emitió a fines de febrero un comunicado alertando sobre la llegada de esta variante de origen brasileño.

La confirmación del hongo encendió las alarmas por su facilidad de transmisión mediante contacto directo con felinos infectados y por la gravedad que pueden tener las lesiones, especialmente en niños pequeños y personas mayores.

¿Cómo es el hongo Sporothrix brasiliensis?

Sporothrix brasiliensis es un hongo dimórfico: cambia su forma según la temperatura. En el ambiente, alrededor de 25 °C, crece como un hongo filamentoso con hifas largas; al entrar en el calor corporal —unos 37 °C— se transforma en levadura, con células redondeadas. Este dimorfismo le permite adaptarse y multiplicarse tanto fuera como dentro de animales y personas.

Pertenece al género Sporothrix, que agrupa especies capaces de causar infecciones cutáneas. S. brasiliensis puede provocar esporotricosis, una infección que afecta a animales y humanos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “una especie, Sporothrix brasiliensis, provoca infecciones zoonóticas que se propagan a través de los gatos. En las zonas afectadas por esta especie en América del Sur, principalmente en el Brasil, se han notificado más de 11.000 casos humanos en los últimos diez años”.

El primer registro de este hongo data de la década de 1990 en Brasil, donde produjo varios brotes, según un estudio publicado en Medical Mycology Case Reports. Desde entonces la variante se extendió a otros países del Cono Sur, como Argentina, Chile y Paraguay.

A diferencia de Sporothrix schenckii —asociado a la transmisión por plantas o tierra y conocida como la “enfermedad del jardinero”—, S. brasiliensis se transmite principalmente a través de los gatos, sobre todo los que viven en la calle.

En los felinos la infección suele manifestarse con llagas en la cara, la nariz y las patas. Si no se atienden, los gatos pueden empeorar y convertirse en reservorios capaces de transmitir el hongo a otros animales y a personas.

La transmisión ocurre por contacto directo con un gato infectado, mediante arañazos, mordeduras o al tocar sus heridas. En Uruguay, el primer caso detectado corresponde a una familia que adoptó un cachorro procedente del sur de Brasil; el animal presentó lesiones poco después de llegar al país, según informó el Instituto de Higiene.

Por qué se puede contagiar el hongo de gatos a humanos

S. brasiliensis se mantiene activo en las lesiones cutáneas de los gatos, donde encuentra condiciones favorables para multiplicarse. Los animales infectados desarrollan llagas abiertas, costras y zonas sin pelo que contienen altas concentraciones del hongo.

La transmisión a las personas se produce por contacto directo con esos animales o con sus secreciones: un arañazo, una mordedura o el contacto con heridas contaminadas permiten que el hongo ingrese al organismo humano, incluso a través de pequeñas lesiones en la piel que a veces son imperceptibles.

El Instituto Nacional de Higiene señala que las secreciones y el material que supuran las heridas felinas representan una fuente importante de contagio. Los gatos callejeros, al tener mayor exposición y con frecuencia infecciones más severas, facilitan la diseminación en poblaciones urbanas y rurales, por lo que el control exige coordinación entre medicina humana y veterinaria.

Cuáles son los síntomas del hongo que salta de gatos a humanos

En humanos la esporotricosis causada por S. brasiliensis suele comenzar con nódulos o protuberancias rojizas que pueden evolucionar a úlceras. A menudo la infección se extiende a lo largo de los vasos linfáticos, formando lesiones en brazos, piernas o cara que pueden permanecer localizadas o seguir una línea desde el punto de entrada.

En los gatos las manifestaciones típicas son heridas que no cicatrizan, costras, pérdida de pelo en la cara y cabeza, y en algunos casos conjuntivitis con enrojecimiento o secreción ocular, según reportes de veterinarios en Maldonado y Rocha. Si la infección progresa puede afectar órganos internos, pulmones, huesos o el sistema nervioso, tanto en animales como en personas.

Aunque las complicaciones graves son menos frecuentes, la OMS advierte que la esporotricosis puede provocar meningitis, artritis o infecciones pulmonares, sobre todo en personas inmunocomprometidas. El diagnóstico requiere examen de muestras de las lesiones por microscopía o cultivo en laboratorio. El tratamiento habitual emplea antifúngicos como itraconazol o terbinafina y la recuperación puede tardar semanas o meses según la gravedad del caso.

Situación actual en la región y desafíos sanitarios

La aparición de Sporothrix brasiliensis en el Cono Sur modifica el escenario epidemiológico de la esporotricosis y obliga a reforzar la vigilancia sanitaria. El Instituto Nacional de Higiene de Uruguay confirmó la circulación local en Maldonado y Rocha, lo que motivó la activación de protocolos de vigilancia por parte del Ministerio de Salud Pública y la Comisión de Zoonosis.

La OMS indica que no existen medidas preventivas específicas más allá de la detección temprana y el tratamiento de gatos infectados. El uso de guantes y ropa protectora al manipular animales reduce el riesgo, pero el control de la población de gatos callejeros sigue siendo un desafío. Además, el costo del tratamiento y la limitada disponibilidad de diagnóstico en entornos con recursos escasos dificultan la contención.

La profesora adjunta de Parasitología y Micología de la Universidad de la República, Elisa Cabeza, señaló: “Es la primera vez que lo hallamos en Uruguay y eso encendió la vigilancia epidemiológica, porque es una especie que causa brotes, que se suele transmitir del gato (sobre todo callejero) a los humanos, que puede causar infecciones graves en menores de dos años y en adultos mayores”. Cabeza destacó la necesidad de identificar casos de forma temprana y de la colaboración entre veterinarios, médicos y autoridades sanitarias.

Según el último censo nacional, el 8% de los hogares uruguayos tiene gatos domésticos; esta cifra no incluye la población de animales callejeros, que actúa como reservorio del hongo. El equipo de la Universidad de la República prepara la publicación de los resultados del brote en una revista científica de micología, lo que subraya la importancia internacional de la detección y la necesidad de cooperación regional para enfrentar la esporotricosis zoonótica.

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