Este martes a las 9 de la mañana, Cristina Kirchner volverá a presentarse en los tribunales federales de Comodoro Py para prestar declaración indagatoria en la causa conocida como “los cuadernos”. Llegará en su vehículo particular y estará acompañada por la custodia que mantiene por su condición de ex presidenta, en un hecho que combina el procedimiento judicial con una fuerte dimensión política.
La audiencia se realizará en la Sala AMIA, el auditorio principal del edificio de los tribunales federales de la Ciudad, que fue ampliado recientemente para aumentar su capacidad. Allí tendrá lugar el desarrollo del debate oral a cargo del Tribunal Oral Federal N°7.
El operativo de seguridad para la jornada ya se está organizando. La Policía Federal y la Policía de la Ciudad coordinan medidas en torno al domicilio de la expresidenta —donde cumple arresto domiciliario por otra causa— y en el edificio judicial.
Los preparativos incluyen controles de tránsito, vallados y presencia policial en las inmediaciones de la calle San José, en Constitución, y en el perímetro de Comodoro Py 2002, donde se espera intensa cobertura mediática y actividad política.
Desde el entorno del kirchnerismo informaron a medios que se esperan concentraciones públicas. Militantes convocados por distintas organizaciones se congregarán desde la mañana frente al departamento de la exmandataria en San José 1111 para acompañarla hasta su salida hacia los tribunales.
La convocatoria principal circula bajo el sello “Argentina con Cristina”, espacio que agrupa a agrupaciones vinculadas al kirchnerismo, con fuerte presencia de La Cámpora y otras organizaciones afines que suelen movilizarse en respaldo de la expresidenta.
La movilización prevista será limitada en alcance pero con un valor simbólico: acompañar la salida de la expresidenta y permanecer en el lugar hasta su regreso, sin un traslado masivo hacia los tribunales.
El gesto político consistirá en despedirla al partir hacia la audiencia y esperarla al volver. En el kirchnerismo consideran que esa imagen tendrá un significado simbólico de respaldo en un momento de exposición judicial.
Dentro del edificio judicial se aguarda además la presencia de dirigentes del peronismo y del kirchnerismo que solicitaron ingresar para presenciar la audiencia, incluidos algunos legisladores y referentes del espacio.
La autorización definitiva para acceder a la sala corresponderá al tribunal, que decidirá quiénes podrán ingresar hasta completar la capacidad del auditorio.
No hay confirmación formal sobre la asistencia de figuras de alto perfil político; en particular, aún no está definido si el gobernador bonaerense Axel Kicillof asistirá.
Cristina Kirchner se trasladará por sus propios medios, como en presentaciones anteriores. Desde su entorno aclararon que la comparecencia responde al cumplimiento de la citación judicial y negaron versiones sobre supuestas condiciones especiales vinculadas a su presentación.
“Está sujeta a derecho como cualquier persona en su situación”, señalaron colaboradores cercanos a la ex vicepresidenta.
La audiencia del martes forma parte de la etapa de indagatorias del juicio por la causa de los cuadernos, que investiga un presunto sistema de pago ilegal de sobornos relacionado con contratos de obra pública durante los gobiernos kirchneristas.
El caso se originó en los cuadernos escritos por el chofer Oscar Centeno, donde se registraban supuestos movimientos de dinero provenientes de empresarios del sector de la obra pública. La investigación motivó declaraciones de empresarios y terminó con decenas de imputados entre ex funcionarios y empresarios.
La fiscalía sostiene que existió un mecanismo sistemático de recaudación de sobornos durante las administraciones de Néstor y Cristina Kirchner, con pagos coordinados desde el Ministerio de Planificación y redistribuidos en la estructura política.
Cristina Kirchner rechaza esas acusaciones y afirma que el proceso forma parte de una persecución judicial. En el kirchnerismo la causa es señalada como un ejemplo de lo que denominan “lawfare”, entendido como una estrategia judicial y mediática con fines políticos.
El juicio se desarrolla ante el Tribunal Oral Federal N°7, integrado por los jueces Enrique Méndez Signori, Germán Castelli y Fernando Canero. La acusación está a cargo de la fiscal general Fabiana León.
Desde el entorno político de la expresidenta sostienen que la convocatoria presencial tiene una carga simbólica que excede lo estrictamente procesal, dado que hasta ahora las audiencias se venían realizando de forma virtual.
“Todo se venía llevando de manera normal, rápido y ágil. Todos declararon y pudieron ejercer su defensa sin problemas”, indicaron colaboradores que siguen el desarrollo del juicio.
Por eso interpretan la decisión de realizar una audiencia presencial como una medida con impacto político y mediático, orientada a generar una imagen de alto efecto: la presencia física de Cristina Kirchner en Comodoro Py.
Según esa lectura, el objetivo de la convocatoria presencial sería obtener “la foto” de la expresidenta ingresando y sentada frente al tribunal, una imagen que esperan se difunda en medios y redes.
En el entorno de la exmandataria consideran que el traslado presencial persigue la construcción de una postal política con amplia repercusión mediática, centrada en su imagen dentro del edificio judicial.
“Necesitan esa foto”, resumieron en el círculo de la expresidenta.
La interpretación de un efecto político buscado no es la única lectura del hecho: también se discute el contexto en el que ocurre la indagatoria, marcado por presiones y expectativas sobre el avance del juicio.
Fuentes cercanas a la estrategia de la expresidenta sostienen que el tribunal ha estado sujeto a presiones políticas y mediáticas para acelerar el proceso y mostrar avances.
En esa línea, afirman que ciertos sectores buscan que el juicio avance con mayor rapidez, con la expectativa de que haya una resolución antes de las elecciones de 2027, y que la convocatoria presencial se inserta en ese clima de presión.
El kirchnerismo también enmarca la citación en un escenario político tenso para el gobierno nacional, con disputas y polémicas que, según su lectura, favorecen que la cobertura se concentre en la figura de la expresidenta.
Mencionan, entre otros episodios recientes, cuestionamientos al jefe de Gabinete y el caso conocido como $Libra, que han generado controversia pública.
La expresión que usan en el entorno de la ex presidenta para resumir esa visión es “pan y circo”.
Desde el espacio kirchnerista esperan que la imagen de la expresidenta en el banquillo genere repercusión mediática durante la jornada, aunque también estiman que su efecto será temporal frente a problemas estructurales de la economía.
“La noticia durará un día. Después la economía seguirá igual de complicada para los argentinos”, comentaron colaboradores de la exmandataria.
Desde el tribunal, en cambio, la justificación de la citación presencial se basa en principios procesales y en la regla de la oralidad en el debate penal.
En una resolución reciente los jueces rechazaron un pedido de la defensa del exministro Julio De Vido para no asistir presencialmente a su indagatoria por motivos de salud, recordando que la presencialidad es la regla del debate oral y que la modalidad de las audiencias había sido definida en el curso del proceso.
Los magistrados enfatizaron que la convocatoria presencial responde a principios básicos del proceso penal, como la oralidad, la inmediación y el derecho de defensa de las partes.
Ese contraste resume el clima que rodea el juicio: para el tribunal se trata de una etapa procedimental dentro de un expediente complejo; para el kirchnerismo, de una escena con fuerte carga política y mediática.
En ese contexto, una cuestión abierta es la estrategia que adoptará Cristina Kirchner durante su indagatoria.
Desde su entorno informan que todavía no está decidido si hará uso de la palabra ante el tribunal o si reservará esa intervención para instancias posteriores del juicio.
La decisión final se tomará en coordinación con su defensa en las horas previas a la audiencia, explicaron colaboradores cercanos.
Ese aspecto tiene relevancia política: cada vez que Cristina Kirchner habló en sede judicial, sus intervenciones trascendieron lo procesal y se convirtieron en declaraciones de carácter político dirigidas a la opinión pública.
El martes, cuando la expresidenta se dirija desde su domicilio hasta Comodoro Py, volverán a confluir las dimensiones judicial y política, y en ese cruce se jugará el significado público de una escena que para algunos es un trámite más del juicio y para otros una imagen buscada para instalarse en la agenda nacional.



