Los ingresos por privatizaciones y otros recursos no tributarios fueron el factor clave que permitió mostrar un superávit fiscal en las cuentas públicas del Gobierno
Se trata de los fondos procedentes de la privatización de las represas del Comahue; si bien ayudan a sostener la salud presupuestaria, no alcanzan para compensar la caída de los ingresos tributarios. Según las metas indicativas del primer trimestre, el superávit primario acumulado debería ser de $4,5 billones.
El IARAF señala que en los dos primeros meses del año los ingresos totales cayeron 5% en términos reales. Esto refleja una combinación: los ingresos tributarios registraron una baja real del 9%, mientras que los no tributarios aumentaron 61%, impulsados por ingresos extraordinarios derivados de la privatización.
Otros ingresos no tributarios, como los transferidos por el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, no alcanzaron a compensar la pronunciada caída real interanual de los ingresos impositivos.
Cómo quedó el superávit fiscal
El informe indica que, entre enero y febrero, “el gasto primario registró un descenso real interanual del 4,7%”. Como resultado, el superávit primario del primer bimestre de 2025, que era de $4,8 billones en pesos constantes de febrero de 2026, pasó a $4,6 billones, lo que implica una baja real del 5%.
Se aclara que “al excluir los ingresos por la privatización, el superávit primario sería de $3,5 billones, con un descenso real interanual del 27%”.
Asimismo, el IARAF destaca que el gasto en intereses, excluyendo el generado por las Letras Capitalizables (Lecaps), “bajó 8,4% en términos reales interanuales”.
Por ello, el informe señala que “el superávit fiscal de $1,23 billones del primer bimestre de 2025 se transformó en uno de $1,28 billones en 2026, determinando una suba real interanual del 4%”.




