El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, declaró que la República Islámica no aceptará un alto el fuego en el conflicto con Estados Unidos e Israel.
Además, pidió al Gobierno de Estados Unidos compensaciones por los daños sufridos en territorio iraní durante la escalada, una demanda que aumenta la tensión regional.
La postura se difundió a través de publicaciones de la embajada iraní en Japón en redes sociales, y se produjo después de una entrevista del canciller con la agencia japonesa Kyodo.
Araqchi explicó que el rechazo a un alto el fuego busca evitar repetir el desenlace del año pasado, cuando un cese de hostilidades puso fin a una serie de ataques israelíes contra instalaciones nucleares y mandos militares iraníes, en los que posteriormente intervino Estados Unidos.
Aquel episodio terminó tras 12 días con una tregua entre Irán e Israel; ahora Teherán pretende que la confrontación concluya “de forma completa y definitiva”, según el canciller.
En este contexto, Donald Trump publicó en su red Truth Social mensajes en los que destacó la operación militar de Estados Unidos destinada a reducir las capacidades nucleares del régimen iraní.
Trump afirmó en la plataforma que “Estados Unidos ha borrado a Irán del mapa (…) Su liderazgo ha desaparecido, su Armada y su Fuerza Aérea están aniquiladas, no tienen absolutamente ninguna defensa y quieren llegar a un acuerdo. ¡Yo no! Vamos semanas por delante de lo previsto”, según sus palabras.
En otro mensaje, advirtió que su país “destruirá” las centrales eléctricas de Irán a menos que se abra el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas.
La ofensiva reciente, iniciada por Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán, provocó una respuesta militar iraní que incluyó ataques contra varios países del Golfo y contra territorio israelí.
La escalada generó una fuerte preocupación internacional por la posibilidad de que el conflicto se extienda y afecte a más actores de la región.
Los ataques con misiles impactaron en las ciudades de Arad y Dimona durante la noche del sábado, causando más de 100 heridos y daños materiales considerables.
En Dimona, el primer impacto dejó al menos 51 heridos, la mayoría leves; un niño de 12 años sufrió lesiones graves por esquirlas.
Otra persona recibió atención por heridas de consideración moderada. Minutos después, un segundo misil alcanzó Arad, con un saldo de más de 75 heridos, entre ellos 10 en estado grave, según los servicios de emergencia israelíes.
El Hospital Soroka permaneció en máxima alerta tras los bombardeos en el sur de Israel, mientras el Gobierno evaluaba los próximos pasos en su respuesta militar.
Como reacción a los ataques, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu aseguró: “Estamos determinados a continuar golpeando a nuestros enemigos en todos los frentes”.
Tras las declaraciones de Netanyahu, el Ejército israelí informó en X que “las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) iniciaron una oleada de ataques contra la infraestructura del régimen iraní en Teherán” durante la madrugada (horario local).
(Con información de Europa Press)



