El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, inició este miércoles en Pekín una reunión con su homólogo chino, Wang Yi. El encuentro se produce en un contexto de tensión en el estrecho de Ormuz y a una semana del viaje del presidente estadounidense, Donald Trump, a China.
Los medios estatales chinos informaron del comienzo del encuentro pero no ofrecieron detalles sobre las conversaciones. La agencia Xinhua señaló que la reunión tiene lugar en la capital china, adonde Araghchi llegó la misma mañana, según medios iraníes.
La Cancillería iraní adelantó que se tratarán las relaciones bilaterales y asuntos regionales e internacionales. La agencia Fars indicó que el jefe de la diplomacia iraní abordará esos temas con su contraparte china. Hasta ahora no se han publicado conclusiones ni comunicados conjuntos.
La visita de Araghchi coincide con una situación de alta tensión en torno al estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte energético mundial. China juega un papel central en ese contexto como uno de los principales compradores del petróleo iraní, pese a las sanciones impuestas por Estados Unidos para limitar los ingresos de Teherán.
En paralelo, el senador estadounidense Marco Rubio instó a Pekín a ejercer influencia sobre Irán. El martes dijo ante periodistas que espera que los chinos le transmitan a Araghchi que las acciones en el estrecho están provocando el aislamiento internacional de Irán, en un llamado a que China presione sobre el control de esa vía marítima.
La visita de Araghchi antecede al viaje programado de Trump a China los días 14 y 15 de mayo, donde tiene previsto reunirse con el líder Xi Jinping. Será la primera visita de un presidente estadounidense a China desde 2017; el viaje se pospuso anteriormente tras ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
El contexto incluye un alto el fuego vigente desde principios de abril entre Irán y Estados Unidos. Rubio afirmó el martes que la ofensiva iniciada el 28 de febrero “terminó” y que ahora se ha iniciado una fase que describió como una operación defensiva destinada a facilitar la navegación en el estrecho, que sigue bajo tensión.
Desde Naciones Unidas, el embajador chino Fu Cong advirtió sobre la importancia del estrecho en la agenda bilateral. Señaló que, si la situación no cambia antes de la llegada de Trump, el asunto estará inevitablemente en el centro de las conversaciones y subrayó la prioridad de evitar una nueva escalada militar y consolidar el alto el fuego.
China ha reiterado en varias ocasiones su rechazo a los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y ha pedido una solución basada en el diálogo. Beijing ha insistido en la necesidad de evitar una escalada que ponga en riesgo la estabilidad del estrecho de Ormuz.
La situación en esa vía marítima afecta directamente a China: por el estrecho transita cerca del 45% de sus importaciones de petróleo y gas. El conflicto ha aumentado los costos energéticos y logísticos en el país y llevó a las autoridades a intervenir temporalmente para contener el alza de los combustibles.
Frente a las sanciones estadounidenses, China adoptó medidas recientes. El sábado pasado anunció una orden para bloquear la aplicación de sanciones de Washington contra cinco empresas chinas vinculadas al comercio de crudo iraní, argumentando que esas medidas interfieren en actividades comerciales normales y vulneran el derecho internacional.
(Con información de EFE y AFP)

