La reaparición de Leticia Brédice en la escena teatral porteña fue uno de los hechos más comentados durante el estreno de Doradas, la nueva obra dirigida por José María Muscari en el Teatro Nacional Cervantes. Acompañada por su pareja, el actor y director Martín Russo, la actriz acaparó la atención del público en una función con localidades agotadas.
El evento, celebrado en el Salón Dorado del teatro de la calle Libertad, reunió a destacadas figuras del espectáculo argentino. Brédice, vestida con un diseño europeo en tono beige y el cabello recogido, se convirtió en el centro de las miradas al llegar de la mano de su novio, marcando su regreso a los grandes encuentros culturales y sociales de la ciudad.
Martín Russo, a quien conoció durante la filmación de Mordisquito a mí no me la vas a contar —una serie sobre la vida de Enrique Santos Discépolo—, la acompañó en la primera fila. Brédice lo definió como “el gran amor y compañero de mi vida”, destacando el vínculo personal y profesional que mantienen. En la platea compartieron ubicación con personalidades como Gino Bogani, Mora Furtado, Osvaldo y Lidia Papaleo, Gerard Confalonieri e Ignacio Azumendi, invitados a la función inaugural.
En escena, Carolina Papaleo, Cristina Alberó, Ginette Reynal, Judith Gabbani y Marta Albertini protagonizan una obra que rinde homenaje a las grandes figuras del espectáculo nacional de las décadas del 70, 80 y 90. Con vestuario de Verónica de la Canal y escenografía de Martín Roig, el espectáculo —creado por Muscari con apoyo de inteligencia artificial y la colaboración artística de Cristian Morales— explora la fama y el paso del tiempo mediante monólogos interpretados por actrices de larga trayectoria.
Brédice confirmó además que asistirá a una función especial de carácter benéfico, “La gala dorada de las mujeres doradas del Cervantes”, programada para el jueves 16 de abril a las 17 y organizada por la Asociación Amigos del Teatro Nacional Cervantes.
Paralelamente, confirmó su regreso a los escenarios con un nuevo unipersonal titulado Milagros, escrito y dirigido por Cristian Morales. La obra se presentará los viernes, sábados y domingos a las 19 en La Cúpula, la sala ubicada en el noveno piso del Palacio Libertad, y representa una etapa relevante en su carrera tras un periodo alejada de la actividad teatral.
Este regreso ocurre después de declaraciones de la actriz sobre su salud y las presiones profesionales. En una entrevista en Bondi Live admitió haber recurrido a anfetaminas para ajustarse al peso que le exigían vestuaristas y productores: “Yo tomé anfetaminas para tener el peso que me decían las vestuaristas, los productores, para poder pertenecer”. Contó que podía pasar hasta dos semanas sin comer por la obsesión con la imagen y que dejó ese hábito cuando empezó a escuchar que la gente “se moría”.
Brédice explicó que dejar esas sustancias implicó un proceso complejo, en el que la aceptación y la terapia fueron fundamentales: “La verdad es que la salud mental te la modifica y emocional también”, afirmó. Relató también su intención de cortar con remedios y prácticas engañosas: “Dije: ‘Yo tengo que parar y cuando se me termine el frasco no tengo que ir más a un homeopático mentiroso’. Eran recetas magistrales”, dijo con ironía.
No fue la primera vez que la actriz de Nueve Reinas habló de su lucha contra las adicciones. Relató que llegó a pesar 40 kilos y aun así se seguía viendo gorda, y señaló la dificultad de abandonar la ingesta de anfetaminas: “Quería seguir tomando anfetaminas, es una adicción muy difícil de sacar, te quita la concentración, la autoestima”. También apuntó que en los años noventa el consumo de estas sustancias era un tema oculto entre las actrices: “En los ’90 si yo llegaba a decir esto era una vergüenza… las actrices decían: ‘No digas que tomas anfetaminas’”.



