Pedro Almodóvar ha escogido la casa-estudio proyectada por Francisco de Asís Cabrero en el barrio de Puerta de Hierro de Madrid como una localización clave para su última película, ‘Amarga Navidad’.
Este inmueble, considerado un referente del movimiento moderno español, se incorpora a la narración mediante un diálogo visual con un cuadro del artista Asher Liftin, subrayando la relación entre arquitectura, arte contemporáneo y cine, según AD Magazine.
Tanto la casa de Cabrero como la obra de Liftin son determinantes para trasladar al filme la tensión entre el refugio y el impulso creativo. La vivienda ofrece un espacio íntimo y moderno donde el protagonista desarrolla su trabajo, mientras que el cuadro introduce una carga simbólica y visual que refuerza el conflicto entre la vida personal y el proceso artístico, uniendo arquitectura y arte en un mismo escenario.
La elección se justifica por la relevancia histórica y estética del edificio y por su afinidad con la psicología del personaje principal, Raúl, interpretado por Leonardo Sbaraglia.
Según la información publicada, la vivienda, diseñada en 1962, se caracteriza por la sucesión de volúmenes puros, su adaptación al terreno mediante terrazas en voladizo y la presencia de vegetación que trepa por las fachadas, elementos que realzan su carácter íntimo y poético.
Francisco de Asís Cabrero, figura destacada del movimiento moderno español, concibió un conjunto de unos 900 metros cuadrados que, visto desde el exterior, parece reflejarse en una lámina de agua en una evocación de la fábula de Narciso. La construcción combina acero, hormigón y madera y está distribuida en zonas diferenciadas, entre ellas un espacio de estudio, lo que ancla la narración en una experiencia arquitectónica tangible.
El proceso artístico detrás de la localización de ‘Amarga Navidad’
Antxón Gómez, director de producción habitual en los proyectos de Almodóvar, explicó que la tarea consistió en traducir visualmente la psicología y las manías del personaje principal en elementos del set.
«Son decorados narrativos que ayudan a contar la trama», señaló Gómez, remarcando que cada decisión estética, desde los libros en las estanterías hasta el mobiliario, cumple una función concreta en el relato.
La dirección de interiores, a cargo de Carlota Casado, incluyó piezas de diseñadores como Gio Ponti, Jaime Hayón, Carlo Scarpa y Scolari, muchas de ellas reproducidas en pares para evocar la idea del díptico presente en el universo del director.
Casado añadió que el equipo a menudo recrea obras de arte que ya no están disponibles en el mercado, una práctica habitual en rodajes de Almodóvar como el de ‘Dolor y gloria’. La selección cuidadosa de cada objeto contribuye a la atmósfera y profundiza la conversación entre la arquitectura y las artes visuales.
El valor simbólico del arte y el cuadro de Asher Liftin en la película
El arte contemporáneo tiene un papel protagonista en ‘Amarga Navidad’, especialmente a través del cuadro de gran formato de Asher Liftin, Studio Window IV (Hot Winter Sun), creado expresamente para el rodaje. Según AD Magazine, la pieza se adaptó en sus dimensiones y se colocó sobre un muro de hormigón en el set, integrándose visualmente en el espacio del protagonista.
Liftin recurre a técnicas como el puntillismo, las veladuras y una estructura geométrica que producen una textura visual donde conviven lo abstracto y lo figurativo.
La publicación indica que el artista parte de una base gris y añade capas sucesivas de color, reflejos y texturas, recursos que van más allá de la simple decoración y subrayan la tensión entre el refugio y el impulso creativo.
Además del trabajo de Liftin, la escenografía incluye piezas de artistas como Sigfrido Martín Begué, Clara Cebrián, Francisco Leiro y los hermanos Palau Alonso, formando un mosaico artístico que refuerza la dimensión visual y narrativa. Este planteamiento pone de relieve que, en el cine de Almodóvar, el arte no actúa como mero fondo, sino como un elemento esencial de la historia.
El impacto visual del cuadro de Liftin opera como un umbral: introduce sensación de apertura y deseo creador incluso en los espacios más recogidos, y aumenta la tensión entre lo tangible y lo abstracto que atraviesa la trama, según destacan las fuentes consultadas.



