12 de abril de 2026
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Biblioteca Gutiérrez, historia viva de Lomas

En Lomas de Zamora, hablar de bibliotecas es hablar de identidad.

En Lomas de Zamora, la presencia de bibliotecas forma parte de la identidad local. Una institución discreta pero fundamental que combina historia y educación es la biblioteca Juan María Gutiérrez, conocida simplemente como biblioteca Gutiérrez. Su sede se encuentra en una casona histórica sobre la avenida Almirante Brown 2163.

Cuando la casa todavía era una novedad en el paisaje urbano, el frente se veía influido por el paso de las diligencias que unían Buenos Aires con Chascomús: barro en los días de lluvia y polvo en las jornadas secas. A pocos metros, en la posta “La Botica”, entre Fonrouge y Balcarce, hacían su primera parada.

Los inicios de la biblioteca Gutiérrez de Lomas de Zamora

Ese escenario cambió con la llegada del ferrocarril: los carruajes dejaron de transitar el viejo Camino Real y el tren comenzó a marcar el ritmo de la zona. La propiedad pasó a manos de la empresa ferroviaria y, años después, el 18 de septiembre de 1938, se inauguró allí la institución cultural Juan María Gutiérrez junto con su Escuela de Puertas Abiertas, iniciativa de Emilio Menéndez Barriola.

Al atravesar el zaguán amplio de estilo colonial se percibe una sensación de retorno al pasado. El patio, con sus baldosas y un aljibe original en el centro rodeado de vegetación, refuerza esa impresión. Desde sus comienzos, la Gutiérrez desempeñó un papel activo en la vida cultural de Lomas.

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En Lomas de Zamora, la biblioteca es un elemento central de la identidad comunitaria.

Visitas ilustres en Lomas de Zamora

Por su salón de conferencias —modesto en tamaño pero relevante por su historia— pasaron destacadas figuras de la literatura, la ciencia y las artes, entre ellas Vicente Forte, José Luis Romero, Julio E. Payró, Ángel Battistessa, Pedro Miguel Obligado, Ernesto Sábato y Juan Luis Lanuza. Jorge Luis Borges ofreció dos intervenciones memorables: una sobre Goethe y otra sobre Estanislao del Campo.

El fondo bibliográfico, que lleva el nombre del fundador, comenzó con las donaciones de Menéndez Barriola y hoy supera los 25.000 volúmenes. A esto se suman colecciones de revistas emblemáticas como Caras y Caretas, Sur y Plus Ultra, que atestiguan una etapa relevante del periodismo argentino.

Paralelamente, la Escuela de Puertas Abiertas mantiene una oferta variada de talleres —yoga, pintura, dibujo, idiomas, canto, tango, entre otros— que funcionan como espacio de formación en artes y oficios. Su continuidad pese a las dificultades económicas que atraviesan muchas instituciones culturales es, en sí misma, una señal de resistencia.

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