En Tigre, reducir las tasas no puede ser una consigna repetida ni un eslogan para la tribuna. Es una demanda legítima de los vecinos, pero también implica una gran responsabilidad para quienes deben convertirla en medidas concretas. Existe una diferencia real entre quienes sólo proclaman y quienes ejecutan, y cuando se trata del bolsillo de la gente esa diferencia es decisiva.
En Tigre, al igual que en la mayoría de los municipios de la Provincia de Buenos Aires, el debate sobre las tasas no puede darse en abstracto ni desde la simplificación. Durante décadas, gobiernos provinciales transfirieron responsabilidades a los municipios sin el financiamiento correspondiente. Áreas como la seguridad preventiva, la atención primaria de la salud, la asistencia social y la infraestructura urbana hoy se sostienen en gran parte con recursos municipales, aunque exceden las competencias tradicionales del ámbito local.
Esta situación, consolidada a lo largo de más de 30 años, no sólo no se corrigió sino que se profundizó. Los municipios cubrieron vacíos provinciales y así se generó un esquema en el que los vecinos terminan pagando tasas que frecuentemente financian funciones impropias. Reconocer este problema estructural no excusa el estado actual de las cuentas municipales; obliga, por el contrario, a revisar prioridades, ordenar el gasto y discutir con seriedad qué Estado municipal queremos y cómo se administran los recursos. Sin ese análisis, cualquier debate sobre tasas queda incompleto.
En ese marco, junto al concejal y referente de nuestro espacio Juanjo Cervetto, presentamos el “Programa de Revisión, Simplificación y Reducción Progresiva del Sistema de Tasas Municipales”, una herramienta concreta para pasar de la discusión discursiva al trabajo con datos. El programa busca saber qué se cobra, cuánto se recauda, qué servicio financia cada tasa y cuál es su costo real. También pretende identificar tributos innecesarios o distorsivos y avanzar, con sustento técnico, hacia una reducción progresiva de la carga tributaria. Reducir tasas es el objetivo, pero hacerlo sin información ni planificación sería irresponsable.
Defender la libertad con seriedad exige compromiso y responsabilidad. No podemos recurrir a relatos populistas u opportunistas que prometen soluciones sencillas sin explicar su financiamiento ni su sostenibilidad. Repetir esas prácticas políticas del pasado no resuelve los problemas; por eso es necesario coherencia entre lo que se propone y la manera en que se implementa.
Ante esto existen dos caminos: el facilismo de proyectos pensados para la escenografía o el trabajo serio que transforma la realidad. Nosotros optamos por el segundo. Nuestro compromiso es con cada vecino que paga sus tasas y espera respuestas: menos impuestos sí, pero con orden, transparencia y un plan concreto. En Tigre, el alivio no debe ser un discurso, sino una realidad.



