Los ciudadanos búlgaros comenzaron a votar este domingo en la octava elección del país en cinco años; el bloque del expresidente Rumen Radev aparece como favorito, con la promesa de luchar contra la corrupción.
El país, el más pobre de la Unión Europea, ha experimentado una sucesión de gobiernos desde 2021, cuando masivas protestas anticorrupción pusieron fin al Ejecutivo conservador dirigido por Boyko Borissov.
Radev, que ha abogado por renovar los lazos con Rusia y se opone al envío de ayuda militar a Ucrania, ejerció la presidencia durante nueve años en este país de 6,5 millones de habitantes.
Renunció en enero para encabezar el recién creado bloque de centroizquierda Bulgaria Progresista; sondeos previos a la votación del domingo sugerían que la alianza podría obtener alrededor del 35% de los votos.
Exgeneral de la fuerza aérea, de 62 años, Radev ha afirmado que quiere acabar con lo que describe como un “modelo de gobierno oligárquico” y respaldó nuevas protestas anticorrupción a finales de 2025 que precipitaron la caída del último gobierno apoyado por los conservadores.
“Estoy votando por un cambio”, dijo a la AFP Decho Kostadinov, de 57 años, tras depositar su papeleta en un colegio electoral de la capital, Sofía, y añadió que los políticos corruptos “deberían irse: deberían llevarse todo lo que han robado y salir de Bulgaria”.
Varios electores hicieron cola incluso antes de que las mesas abrieran a las 7H00 (04H00 GMT).
Radev ha rechazado la política europea de energía verde, a la que califica de ingenua “en un mundo sin reglas”, y también se opone a cualquier envío de armas a Ucrania para enfrentar la invasión rusa.
Por su parte, Borissov, de 65 años, niega que Radev aporte algo “nuevo” y sostiene que el GERB “cumplió los sueños de los años 1990” con logros como la adhesión de Bulgaria a la eurozona este año.
Se espera que los centros de votación cierren a las 17H00 GMT y que los sondeos a pie de urna se hagan públicos de inmediato.
La participación se prevé superior al 60%, lo que indica una alta movilización.
Los resultados definitivos se esperan para el lunes.
Si las encuestas se confirman, una victoria de Radev no le permitiría gobernar en solitario y tendría que encontrar socios, algo complicado en un Parlamento fragmentado, con profundas divisiones ideológicas y vetos cruzados entre las principales fuerzas políticas, lo que dificultaría de nuevo la conformación de una mayoría estable.
De confirmarse este escenario, Bulgaria podría prolongar su ciclo de inestabilidad política y varios analistas pronostican la posibilidad de nuevas elecciones en unos meses.
(con información de AFP y EFE)



