El océano Pacífico registra señales claras de un posible El Niño que podría alterar los patrones climáticos globales y afectar con fuerza a la Argentina, advierten meteorólogos. El fenómeno, asociado al calentamiento de la superficie del Pacífico ecuatorial y al debilitamiento de los vientos alisios, redistribuye las lluvias y temperaturas a escala planetaria y suele provocar condiciones más húmedas en el noreste y el centro-este del país.
Aunque algunos medios hablan de un “Súper El Niño”, los especialistas piden cautela: la NOAA calcula un 61% de probabilidad de que el evento comience y apenas un 25% de que alcance categoría fuerte o muy fuerte. Los modelos actuales apuntan a un episodio de moderado a fuerte, pero será necesario esperar a junio, cuando se supere la barrera de predictibilidad, para tener proyecciones más firmes.
Los efectos previstos incluyen olas de calor más largas y fenómenos meteorológicos extremos. En Argentina, desde la primavera de 2026 se espera una señal húmeda especialmente marcada en el noreste, Misiones podría registrar anomalías de precipitación superiores a 100 mm. Para el verano 2026-2027, el núcleo de lluvias podría abarcar Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y el noroeste bonaerense, con excesos trimestrales superiores a 60 mm en varias zonas.
El sector agropecuario enfrenta una doble cara, el aumento de lluvias puede aliviar déficits hídricos en áreas secas, pero también elevar el riesgo de inundaciones en las pampas ya saturadas, repitiendo escenarios de 1982-83 y 2015-16 que provocaron pérdidas millonarias. La ganadería del delta del Paraná debe prepararse para enfermedades ligadas a la humedad, problemas en pezuñas y complicaciones logísticas por crecidas.
Las ciudades ribereñas también están en riesgo: el incremento del caudal del Paraná, el Uruguay y sus afluentes puede provocar desbordes y evacuaciones si la crecida coincide con picos estacionales. Especialistas aconsejan revisar bombas de drenaje, limpiar alcantarillas y fortalecer sistemas de alerta temprana para ganar margen de respuesta frente a eventos críticos.
El contexto global agrava la situación, los últimos años han sido los más cálidos registrados, y el calentamiento de fondo significa que un El Niño moderado hoy puede causar impactos mayores que uno fuerte en décadas pasadas. Copérnico informó que marzo de 2026 fue el cuarto marzo más cálido a nivel mundial, con temperaturas 1,48 °C sobre el período preindustrial y la menor extensión de hielo marino ártico registrada para ese mes.
En términos económicos, las variaciones climáticas afectan directamente a la agroindustria, principal generadora de divisas en Argentina. Cambios en lluvias y temperaturas pueden incidir en la producción, en los precios de los alimentos y en la estabilidad cambiaria, por lo que la inversión en meteorología y en medidas de prevención es clave para mitigar impactos.
Los especialistas recomiendan a productores y autoridades revisar calendarios de siembra, planes de drenaje y seguros, preparar protocolos de evacuación para el ganado, reforzar infraestructura de desagüe urbana y mejorar los sistemas de alerta y comunicación. La previsión y la preparación serán determinantes si se confirma la llegada de El Niño en los próximos meses.



