20 de abril de 2026
Buenos Aires, 20 C

Economista escuchado por el Gobierno alerta sobre desempleo en el conurbano

Arriazu, uno de los economistas con mayor influencia en el Gobierno, dijo que el proceso de transformación actual está generando “más destrucción de empleo que creación”, y que ese efecto se concentra principalmente en el conurbano bonaerense. Explicó que los sectores en expansión —energía, minería y agro— demandan muchas divisas pero emplean a poca gente, mientras que actividades que ocupan a la mayoría de los trabajadores —industria, construcción y comercio— muestran retrocesos con epicentro en el Gran Buenos Aires.

Vinculó esta dinámica a un cambio en los incentivos económicos: “El empresario no tiene la culpa de haber invertido donde invirtió, fueron los incentivos que dieron los gobiernos. La gente tampoco tiene la culpa de haberse mudado al Gran Buenos Aires; también fueron los incentivos que le dio el Gobierno. Y ahora cambian las reglas del juego y algunos quedan en el daño”, señaló.

Advirtió que esa situación “puede generar un ruido político” y trasladarse al terreno electoral, y señaló que el desafío central será la elección en el Gran Buenos Aires el próximo año.

Según los datos recientes, la caída del empleo ya es mayor en el Área Metropolitana de Buenos Aires que en el promedio nacional, y la reubicación de trabajadores hacia regiones más dinámicas, como Neuquén, avanza con lentitud insuficiente.

En los partidos del Gran Buenos Aires, la desocupación llegó al 9,5% en el último trimestre de 2025, alrededor de 2 puntos porcentuales por encima del promedio nacional (7,5%). En Neuquén, en contraste, la desocupación se ubica en 2,3%.

Potencial estructural, pero con costos en la transición

Arriazu sostuvo que “Argentina tiene una estructura productiva artificial”, resultado de décadas en que se castigaron sectores con ventaja comparativa y se subsidiaron otros sin ventaja.

En su visión de largo plazo destacó oportunidades del nuevo esquema productivo, como el desarrollo de Vaca Muerta, que podría impulsar significativamente las exportaciones energéticas, y proyectos mineros de cobre en San Juan agrupados en Vicuña.

Sobre Vaca Muerta señaló que “posiblemente sea la mejor roca del mundo, al menos comparable con Permian”, y advirtió que no debe confundirse con recursos convencionales, que son más reproductivos. Añadió que el punto de equilibrio en Argentina podría ubicarse alrededor de 42 dólares por barril, y que el país está en pleno desarrollo con más gas que petróleo, pero carece aún de la infraestructura necesaria para transportarlo y comercializarlo.

Proyectó que para 2030 las exportaciones energéticas podrían alcanzar unos u$s32.000 millones, impulsadas por Vaca Muerta, el crecimiento de la infraestructura de transporte y un aumento en la producción de líquidos de gas. Para este año estimó exportaciones de 135 millones de barriles y de 225 millones para el próximo; por ello, cada dólar que suba el precio del petróleo representaría u$s135 millones este año y u$s225 millones el siguiente.

También señaló un fuerte potencial para el agro si se eliminaran las retenciones, con impacto en producción y divisas, aunque aclaró que esos beneficios todavía no se reflejan plenamente y que la transición presenta “cuellos de botella” que deben gestionarse.

Tasas altas y crédito en tensión

En el corto plazo puso el foco en la política monetaria: considera que las tasas de interés están altas para la etapa del ciclo actual y que eso limita la recuperación de sectores clave para el empleo.

Recomendó que el Banco Central reduzca la tasa de interés, como ya lo planteó en 2024. Explicó que los bancos están más cautelosos porque les aumentó la cartera irregular, un efecto asociado tanto al alza de tasas como a la ampliación de la economía.

Respecto del consumo, sostuvo que los indicadores agregados muestran niveles elevados, pero advirtió que esa mejora está impulsada por sectores como turismo, venta de autos y motos y viajes, que crecieron entre 40% y 60% en las primeras etapas de la recuperación y absorbieron una porción importante del gasto.

En cambio, el consumo masivo se mantiene más débil, lo que explica la percepción negativa que percibe gran parte de la población: “por eso la gente piensa que el récord de consumo es un chiste”, comentó.

Finalmente, estimó que el programa económico tiene actualmente alrededor de 50% de probabilidades de éxito, una mejora respecto del año pasado, pero condicionada a superar el próximo examen electoral sin un mayor deterioro social. “Somos el país de las oportunidades perdidas. Si se supera el cuello de botella de la próxima elección en el Gran Buenos Aires, no tengamos duda: la Argentina cambia”, concluyó.

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