Columna de opinión por Daniel Orloff
En los últimos días se repite en los medios una frase: “No hay una aduana paralela en Misiones, es un pago a cuenta de Ingresos Brutos”.
Es cierto desde el punto de vista técnico. Sin embargo, los tecnicismos a veces ocultan el efecto real sobre la economía de quienes trabajan: el problema no es el nombre que se le dé, sino el tiempo que transcurre entre lo que se abonas y lo que se recupera.
Imagen relacionada: Impuestos en Misiones
Procedamos a explicarlo
Imaginemos una pequeña distribuidora en Posadas o un comercio en San Vicente. Cuando llega un camión con mercadería desde Buenos Aires o Corrientes, la empresa debe adelantar una parte del impuesto a los Ingresos Brutos para poder ingresar la mercadería a la provincia. Es decir: pagar ahora una parte que se ajustará después.
La provincia sostiene que la retención sirve para nivelar la competencia y evitar la evasión fiscal. Esa explicación tiene sentido en términos generales: nadie defiende la evasión.
Al cierre del mes, el contador calcula lo que corresponde. Ese adelanto se descuenta de la deuda final. Si las ventas fueron bajas o el margen pequeño, es probable que se haya pagado de más y quede un saldo a favor: un crédito fiscal registrado que indica que el Estado le debe dinero al contribuyente.
Aquí comienza el problema
En teoría ese saldo a favor debería devolverse. Al observar los números, sin embargo, aparecen señales preocupantes.
Según el 5° relevamiento anual de la Unión Industrial Argentina (UIA), con datos al primer trimestre de 2025 y una muestra de 137 empresas, Misiones concentra el 30,5% de los saldos a favor de todo el país; le siguen la provincia de Buenos Aires con 22,5% y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con 13,5%. Es decir, de cada diez pesos retenidos por Ingresos Brutos en Argentina, aproximadamente tres quedaron en Misiones.
La desproporción es notable: Misiones retiene más del 30% de los saldos a favor mientras que alberga menos del 5% de los establecimientos industriales del país.
Un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) indica que Misiones acumula saldos a favor equivalentes a 14 meses de recaudación de Ingresos Brutos no devueltos; la siguen Catamarca con 6,3 meses y Corrientes con 4,4 meses.
No se trata de que Misiones tenga más industria que otras provincias: es un corredor logístico por donde circula mucha mercadería. Es razonable que en puntos fronterizos y rutas se recaude mucho. Lo llamativo es la magnitud relativa de lo retenido frente a otras jurisdicciones similares, y esa diferencia aún no tiene una explicación pública clara.
Impacto en la vida cotidiana de los comercios
Volviendo al mostrador: ya pagaste ese adelanto y, tras las cuentas, aparece un crédito a favor. ¿Qué se puede hacer con ese dinero?
– ¿Se puede usar ese crédito para pagar el sueldo del empleado la semana siguiente? No.
– ¿Se puede emplear para reponer mercadería ante un feriado largo? Tampoco.
– ¿Hay que tramitar una devolución? Sí.
En la práctica, el 40% de las empresas estima que la devolución de saldos demora hasta un año, y el 77% declaró haber solicitado reintegros sin obtenerlos en alguna oportunidad.
La provincia ha simplificado ciertos trámites para evitar retenciones futuras, pero eso no equivale a devolver rápido los montos retenidos en el pasado.
La demora en la devolución afecta la liquidez: se pierde poder de compra y se sufre el impacto de la inflación. Además, cuando el fisco exige pagos, suelen aplicarse intereses desde el primer día; en cambio, los saldos a favor no siempre se actualizan con la inflación. El saldo promedio por empresa creció un 86% interanual, muy por encima de la inflación del mismo período (32,6%), y esa diferencia la soportó quien esperó la devolución.
El antecedente judicial de Loma Negra
Una empresa importante llevó el tema a la Justicia. La Corte Suprema no declaró ilegal el sistema de Misiones; lo que hizo fue conceder una medida cautelar para que, mientras se analiza el fondo de la cuestión, no se impidiera el paso de camiones con ese argumento. Las medidas cautelares se otorgan cuando existe riesgo de un daño difícil de reparar si se espera la sentencia definitiva.
Ese fallo fue una oportunidad para revisar y agilizar el mecanismo, no solo para grandes empresas con recursos legales, sino también para pequeños productores locales. Sin embargo, no hubo una solución general. Un productor misionero promedio no tiene la capacidad económica para iniciar procesos judiciales similares.
Un dato reciente
El gobernador de Misiones envió una carta al ministro de Economía de la Nación solicitando que el IVA de la harina de mandioca pase del 21% al 10,5%, equiparándola con la harina de trigo.
La preocupación por la carga impositiva existe, pero parece manifestarse con más fuerza cuando el alivio beneficia a un producto local. No se observa la misma urgencia para devolver con rapidez los montos ya recaudados en exceso a quienes sostienen la actividad económica provincial.
Conclusión
No se trata de negar la necesidad de impuestos: estos financian hospitales, caminos y escuelas. La demanda central es que los plazos para la restitución de pagos a cuenta sean razonables y transparentes.
Si la política es “pago ahora, descuento después”, debe especificarse claramente cuánto dura ese “después”. Un saldo a favor que no se actualiza por inflación deja de ser un crédito y se convierte en un impuesto implícito que termina afectando dos veces al contribuyente.
Entender esto no es un tecnicismo: puede ser la diferencia entre mantener un negocio en funcionamiento o cerrarlo. Es lo que define si un productor puede reinvertir o si debe recurrir a un crédito para cubrir el vacío que genera un saldo a favor retenido.
Sería deseable que la respuesta fuese tan clara como el sonido de la caja registradora cuando entra un cliente. Por ahora, muchas personas siguen esperando la devolución, con el comprobante del pago a cuenta en la mano y el local con menos movimiento del necesario.



