Desde el mediodía, el barrio de Palermo fue escenario de un hecho relevante para el deporte argentino: Franco Colapinto encabezó el regreso de la Fórmula 1 a Buenos Aires. Tras 14 años, el piloto reunió a una multitud en una exhibición de monoplazas que atrajo a fanáticos, familias y curiosos en el centro de la ciudad. Bajo el nombre Road Show to BA 2026, el evento ofreció seis horas de espectáculo con la atmósfera de los Grandes Premios, con un toque local y una asistencia numerosa. Además de la expectativa por ver a Colapinto subir a la réplica de la “Flecha de Plata”, uno de los autos asociados a Juan Manuel Fangio, se sumaron presentaciones musicales que aportaron emoción a la jornada.
La primera en presentarse fue Soledad Pastorutti, quien interpretó “Brindis” y conmovió al público. La cantante de Arequito compartió en redes imágenes del abrazo que protagonizó con Colapinto antes de la exhibición y realizó su habitual performance con el poncho en el escenario. El propio Colapinto, admirador declarado de la artista, recordó que de niño escuchaba sus discos y expresó su aprecio por ella.
Minutos antes del inicio de la demostración, la multitud cantó el Himno Nacional Argentino en una versión a cargo de Patricio Sardelli. El líder de Airbag abrió el acto con una interpretación de corte rockero que buscó combinar la solemnidad del himno con la energía propia de una jornada de automovilismo, logrando una ovación del público presente.
La interpretación de Sardelli trascendió el predio de Palermo y se difundió rápidamente por televisión y redes sociales, donde el video se viralizó. Los comentarios destacaron el solo de guitarra y valoraron la versión por su originalidad y carácter emotivo.
La presencia de Sardelli y Pastorutti representó una apuesta por integrar la música y el automovilismo, con el objetivo de convertir el Road Show to BA 2026 en una celebración popular. La ovación al himno y los aplausos a la actuación de Soledad reflejaron que el público valoró tanto los shows musicales como la exhibición de los monoplazas.
La apertura de la exhibición fue recordada como una jornada intensa: los asistentes pudieron ver de cerca a Colapinto, disfrutar de una experiencia con detalles propios de un paddock internacional y compartir momentos con los artistas. La conexión entre músicos, piloto y público fue constante, y cada presentación musical añadió emoción en la espera del rugido de la “Flecha de Plata”.
Con Buenos Aires como marco y la música y el automovilismo como protagonistas, el regreso de la Fórmula 1 se transformó en un evento que los fanáticos recordarán. Entre solos de guitarra, canciones emblemáticas y expresiones de admiración, el Road Show evidenció la pasión argentina y la capacidad de la ciudad para albergar celebraciones tanto dentro como fuera de la pista.

