El actor Eric Dane, conocido por su papel del doctor Mark Sloan en Grey’s Anatomy, falleció en Los Ángeles el 19 de febrero de 2026 después de padecer esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa de progresión rápida y sin cura conocida.
Según relató, los primeros síntomas aparecieron alrededor de 18 meses antes del diagnóstico formal, en abril de 2025. Al principio atribuyó la debilidad en su mano derecha a causas menores como cansancio o el uso del teléfono, pero la pérdida de fuerza fue empeorando hasta dificultar tareas habituales, tal como explicó en entrevistas.
La ELA afecta a las neuronas motoras encargadas de controlar los movimientos voluntarios. Su deterioro provoca una pérdida progresiva de fuerza muscular que complica actividades cotidianas como caminar, sostener objetos, tragar o hablar. Instituciones médicas como Mayo Clinic señalan que los signos iniciales suelen ser sutiles y se confunden con torpeza o lesiones leves, lo que retrasa el diagnóstico y la intervención temprana.
Tras consultar a varios especialistas y someterse a pruebas neurológicas, a Dane le confirmaron la enfermedad casi un año después de los primeros síntomas. El actor habló públicamente del impacto emocional que supuso recibir ese diagnóstico y de cómo marcó un antes y un después en su vida.
Dane afirmó también que la experiencia le provocó una transformación personal. Tras años de trabajo en cine y televisión, su perspectiva sobre la profesión y sobre sí mismo cambió durante y después del rodaje de Euphoria, donde interpretó a Cal Jacobs.
Desde entonces abordó su carrera y su día a día con una sensibilidad distinta, condicionada por las limitaciones físicas y la reflexión sobre el futuro, según reportes en medios estadounidenses.
Hacia mediados de 2025 su brazo derecho quedó prácticamente inmóvil y temía perder también la función del lado izquierdo. La situación afectó a su familia: su esposa, Rebecca Gayheart, y sus hijas recibieron apoyo psicológico y la familia reorganizó rutinas y roles para adaptarse. Dane contó una anécdota en la que su hija tuvo que ayudarlo a volver al bote durante una salida al mar por falta de fuerza.
Síntomas iniciales y progresión
Especialistas de la Cleveland Clinic y de la Harvard Medical School explican que la ELA suele comenzar con debilidad muscular localizada, frecuentemente en una mano o brazo, lo que complica acciones sencillas como abrir un frasco o sujetar utensilios. En el caso de Dane, la afectación inicial se concentró en el lado derecho del cuerpo y avanzó con rapidez, según informaron medios.
El avance le obligó a cambiar rutinas, depender de ayuda para tareas diarias y adaptar su forma de trabajar. Aun así, intentó mantener su actividad profesional e incluso participó en la serie La cuenta atrás para Amazon Prime, en un intento por conservar su presencia en el medio audiovisual.
Los especialistas indican además que dificultades para caminar o tropiezos frecuentes sin causa aparente pueden ser señales de alerta, sobre todo si la enfermedad inicia en las extremidades inferiores. La American Medical Association (AMA) destaca que las fasciculaciones —pequeños espasmos musculares visibles bajo la piel— son comunes y, si se acompañan de pérdida progresiva de fuerza, aconsejan consultar a un especialista.
Algunas personas desarrollan problemas de habla y deglución en los primeros meses. La forma bulbar de la ELA se manifiesta con voz nasal, dificultades para articular y sensación de atragantamiento frecuente, lo que afecta la calidad de vida y puede acelerar el deterioro funcional.
A pesar de su condición, Dane decidió visibilizar la enfermedad y apoyar a quienes la padecen. Colaboró con organizaciones como I Am ALS y, en entrevistas, manifestó su intención de usar su notoriedad para impulsar la investigación y mejorar el acceso a tratamientos, participando en iniciativas de sensibilización sobre la importancia del diagnóstico temprano.
Diagnóstico, esperanza de vida y cuidados
El diagnóstico de la ELA requiere una evaluación clínica exhaustiva y pruebas neurológicas y electromiográficas; no existe una única prueba definitiva, por lo que es necesario descartar otras enfermedades con síntomas similares, señalan desde Harvard Medical School.
Tras la confirmación, la esperanza de vida media suele situarse entre tres y cinco años, aunque hay variaciones y algunas personas viven más tiempo, según datos de la AMA. El curso de la enfermedad es variable, pero en muchos casos la pérdida de autonomía progresa y llega a ser necesaria la asistencia respiratoria.
Los especialistas recomiendan un enfoque multidisciplinario que incluya fisioterapia, terapia ocupacional, apoyo psicológico y dispositivos de asistencia para preservar la calidad de vida el mayor tiempo posible.
La investigación se ha centrado en el diagnóstico temprano, terapias con células madre y nuevos fármacos neuroprotectores; centros como Mayo Clinic y la Cleveland Clinic informan sobre ensayos clínicos en marcha que buscan ralentizar la progresión y mejorar la supervivencia. No obstante, todavía no existe una cura definitiva y los tratamientos actuales son mayoritariamente paliativos. Organizaciones de pacientes y la comunidad médica insisten en la necesidad de más inversión en investigación y en ampliar el acceso a tratamientos y cuidados especializados.
Harvard Medical School subraya que la concienciación pública y la detección precoz son claves para ofrecer intervenciones oportunas y planificar los cuidados en una enfermedad compleja.
El impacto personal y profesional de Eric Dane quedó reflejado en los mensajes de quienes lo acompañaron. Sam Levinson, creador de Euphoria, lo recordó como un amigo y colega excepcional, y desde HBO destacaron tanto su talento como su capacidad de inspirar a otros en momentos difíciles.

