Javier Milei inició su discurso en la Fundación Libertad condenando el ataque contra Donald Trump ocurrido el fin de semana y lo vinculó a la acción de sectores de la izquierda.
El mandatario expresó su enérgico rechazo al intento de asesinato contra el presidente Trump y afirmó que existe un crecimiento de la violencia política, particularmente atribuible a la izquierda, que debe ser detenida temprano y sancionada conforme a la ley.
Milei sostuvo que, tras la caída del Muro de Berlín, los liberales subestimaron la capacidad de reconfiguración del marxismo, que supo rearmarse y dar pelea en el terreno cultural, trasladando la lucha de clases a nuevos debates públicos.
Por eso señaló la importancia de instituciones como la Fundación Libertad para participar en esa batalla cultural y contrarrestar las ideas contrarias.
Agregó que ese avance en el debate público y en los comicios ha generado una reacción violenta en sus adversarios, a quienes atribuye una visión colectivista que, según él, desvaloriza al individuo.
Luego el presidente repasó su gestión económica, defendió las políticas implementadas y vinculó los malos índices recientes a decisiones previas de política económica.
Explicó que la actividad económica se detuvo y el salario dejó de crecer, lo que, según dijo, provocó frustración porque se había destruido capital de trabajo; afirmó que actualmente hay señales de reconstitución: el crédito vuelve a crecer y abril mostró indicios de recuperación luego de un marzo negativo, según la recaudación.
Ratificó la continuidad de su enfoque económico: no desviarse de la ortodoxia y guiarse por la evidencia empírica.
Concluyó que lo peor habría pasado pese a los ataques políticos contra su programa y destacó, según sus palabras, indicadores como el aumento del empleo; reconoció, sin embargo, que hay más empleo informal y afirmó que enviaron una ley de modernización laboral para absorber esos puestos.
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