Diego Valenzuela, senador bonaerense, publicó en El Economista una nota crítica sobre la situación fiscal de la provincia de Buenos Aires y cuestionó las decisiones del gobernador Axel Kicillof en esta materia.
Señaló que los datos son contundentes y citó un estudio de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) que, según él, confirma la percepción de muchos empresarios: la provincia presenta hoy una mayor presión fiscal sobre la actividad económica y productiva del país.
Advirtió que en promedio la carga tributaria provincial alcanza el 10,3%, por encima de Córdoba (9,0%) y Santa Fe (8,7%). Subrayó además que el problema no es solo el nivel de impuestos, sino su diseño: un sistema con impuestos en cascada como Ingresos Brutos que se aplican en cada etapa productiva y elevan la carga real por encima de las alícuotas nominales.
Puso como ejemplo a la industria: una carga del 4,7% en Buenos Aires frente al 3,6% en Santa Fe y 3,5% en Córdoba. En el comercio, dijo, el efecto cascada hace que la presión efectiva llegue al 23,5%, lo que, según él, resulta especialmente gravoso para producir, vender y emplear en la provincia.
Valenzuela sostuvo que el esquema no es neutro: grava más y peor, penaliza la formalidad, castiga la producción y desalienta la inversión. Mientras otras provincias avanzan hacia estructuras más competitivas, sostuvo, Buenos Aires permanece en una lógica fiscal que prioriza sostener el gasto por sobre impulsar el crecimiento.
Como consecuencias mencionó menor competitividad, menor orientación exportadora y una matriz productiva más dependiente de sectores protegidos y del mercado interno. En lugar de ganar escala y abrirse al mundo, dijo, la provincia pierde dinamismo frente a jurisdicciones como Córdoba y Santa Fe.
Añadió que, ante costos más altos, las inversiones se frenan, se pierden proyectos y surgen procesos de relocalización. Según su argumento, no se trata de una cuestión ideológica sino de lógica económica.
Propuso como soluciones reducir impuestos distorsivos, fomentar mayor competencia fiscal, ofrecer incentivos concretos a la inversión y establecer reglas claras y previsibles. No se trataría solo de bajar la presión fiscal, sino de dejar de castigar a quienes producen y comenzar a premiar a quienes invierten, señaló.
Advirtió que, si la provincia no corrige este esquema, seguirá perdiendo frente a Córdoba y Santa Fe y, en su palabra, “seguirá perdiendo futuro”.

