El líder supremo de Irán, Ali Khamenei, firmó una declaración oficial en la que calificó la presencia de Estados Unidos en el Golfo Pérsico como el principal factor de inestabilidad en la región y afirmó que, tras la reciente movilización militar en torno al Estrecho de Ormuz, comienza “una nueva era”. El comunicado, difundido con motivo del aniversario del control iraní sobre esa vía estratégica, sostiene que la influencia extranjera está en declive y advierte que los enemigos del país solo tendrán cabida en “las aguas más profundas” del golfo.
En su mensaje, Khamenei designó el 30 de abril como Día Nacional del Golfo Pérsico y señaló que Irán tiene la costa más extensa de la zona. Relacionó esta conmemoración con episodios históricos de resistencia, como la expulsión de los portugueses y la oposición al colonialismo neerlandés y británico, y afirmó que la Revolución Islámica representó un punto de inflexión que redujo la influencia de las grandes potencias en la región.
El líder vinculó el conflicto actual en el Estrecho de Ormuz con el retroceso de la influencia estadounidense: según su relato, dos meses después de la mayor movilización militar de las potencias occidentales y de lo que describió como una derrota humillante de Estados Unidos, se abre una nueva etapa para el Golfo Pérsico y el estrecho, que marca un cambio en el equilibrio geopolítico regional.
En las últimas seis semanas, dijo Khamenei, la población del sur de Irán ha sido testigo de actos de resistencia protagonizados por las fuerzas navales y la Guardia Revolucionaria. Subrayó que la presencia estadounidense es el principal factor de inestabilidad y cuestionó la capacidad de sus bases para protegerse a sí mismas y, en consecuencia, a otros.
La declaración completa, publicada en medios iraníes con motivo del aniversario de la liberación formal del Estrecho de Ormuz, incorpora además la idea de que los avances científicos y militares forman parte integral de la identidad contemporánea de Irán. Khamenei señaló que la población iraní, dentro y fuera del país, considera sus capacidades científicas, industriales y tecnológicas —desde la nanotecnología y la biología hasta la energía nuclear y la industria de misiles— como un patrimonio nacional que debe protegerse.
Al mismo tiempo, el comunicado contrasta con informaciones sobre medidas de emergencia adoptadas por el gobierno, como la suspensión de exportaciones en sectores como el acero por daños en fábricas y las dificultades provocadas por un bloqueo marítimo que impide la salida de barcos iraníes. También se menciona que la industria petrolera enfrenta problemas por la limitación de la capacidad de almacenamiento.
Las nuevas normas del Estrecho de Ormuz como base para un orden regional distinto
Khamenei proyectó la influencia iraní sobre el Golfo Pérsico y el Mar de Omán como una garantía de prosperidad y estabilidad para los países ribereños, siempre que las potencias externas abandonen la región. En la declaración señaló que Irán comparte un destino común con sus vecinos y que quienes vienen de lejos a sembrar desorden no tendrían cabida, salvo en “sus aguas más profundas”.
El líder afirmó que las “nuevas normas” impuestas por Teherán sobre el Estrecho de Ormuz aportarían beneficios económicos a los países de la zona y podrían servir de modelo para reconfigurar el orden internacional en torno a la seguridad de las rutas energéticas y comerciales. Advirtió que, si las potencias occidentales persisten en sus intervenciones, quedarán excluidas del futuro regional y describió las recientes victorias como el inicio de un nuevo orden regional e internacional.
La posición oficial pone el acento en que la resistencia armada y la movilización popular habrían debilitado la influencia estadounidense y consolidado la autonomía estratégica de la República Islámica. Khamenei concluyó que la nueva gestión del Estrecho de Ormuz fortalecerá a Irán y a sus vecinos, mejorará la seguridad regional y evitará la explotación por parte de sus adversarios, y aseguró que las normas vigentes generarían prosperidad y beneficios económicos para los pueblos de la región.

