En un artículo titulado “La remoción total de los controles de cambio alentaría la inversión eficiente y aumentaría la productividad de la economía”, el exfuncionario planteó que, en el contexto actual donde las políticas fiscal y monetaria no pueden impulsar la demanda, la reactivación solo puede lograrse estimulando la producción de bienes y servicios, lo que requiere aumentar la inversión eficiente y la productividad.
En ese marco, sostuvo que la eliminación completa de los controles de cambio y la libre circulación de capitales es probablemente la medida de liberalización con mayor potencial, pues contribuiría a reducir el riesgo país y favorecería una recuperación en el corto plazo.
Asimismo, consideró que una liberalización cambiaria potenciaría los efectos de las reformas estructurales al facilitar la reasignación de recursos hacia sectores con mayor capacidad de crecimiento.
Advertencia por la desinflación
Advirtió que el equilibrio fiscal por sí solo no garantiza una rápida reducción de la inflación a un dígito y destacó que, sin mecanismos de desindexación, los programas de estabilización tienden a estancarse o a ralentizarse.
En esa línea, señaló que los planes de estabilización que lograron una caída muy rápida y sostenida de la inflación incluyeron reformas monetarias, y cuestionó que esa discusión no forme parte central de la estrategia actual.
Por eso, insistió en que si no se adoptan pronto medidas de reforma monetaria, es probable que el proceso de desinflación no avance con rapidez y, en cambio, tienda a desacelerarse durante varios años.
El foco en el cepo a empresas
El exministro puso especial énfasis en las restricciones cambiarias que aún afectan a las empresas y planteó que eliminarlas implica suprimir el cepo cambiario que limita a las personas jurídicas.
En su propuesta, los exportadores no deberían estar obligados a vender sus divisas al Banco Central, y el mismo criterio debería aplicarse a quienes ingresen capitales para inversiones.
Además, sostuvo que el mercado cambiario debería operar de forma totalmente libre, con un tipo de cambio determinado por la oferta y la demanda.
Entre los efectos positivos, afirmó que los exportadores podrían percibir el precio completo por sus ventas en el exterior, sin las restricciones vigentes.
También indicó que el libre movimiento de capitales contribuiría a la reducción del riesgo país, facilitando el acceso al financiamiento tanto del Estado como del sector privado.
Asimismo, consideró que ayudaría a estabilizar el tipo de cambio al situarlo en un nivel que reduzca las expectativas de devaluación.


