Netflix sumó a su catálogo argentino la miniserie El tiempo de las moscas, estrenada hace pocos días y que rápidamente generó conversación en la plataforma y en redes. Con seis episodios, la producción se presta al consumo en maratón y ya circulan escenas y opiniones que la posicionan entre lo más visto del momento.
Protagonizada por Carla Peterson y Nancy Dupláa y basada en novelas de Claudia Piñeiro, la serie evita etiquetas sencillas: no es un policial clásico ni un drama convencional, sino una mezcla de suspense, humor negro y relaciones humanas tensas. La trama sigue a dos mujeres recién salidas de prisión que intentan rehacer su vida con un negocio de fumigación hasta que una clienta turbia las arrastra de vuelta a situaciones límite. Esa dinámica de secretos, desconfianza y alianzas inestables es el motor narrativo.
El trabajo actoral de Peterson y Dupláa destaca por sus matices y contradicciones, y la serie aborda temas sensibles —violencia, desigualdad y segundas oportunidades— desde un tono más atmosférico que moralizante. En conjunto, la propuesta se sostiene por su intensidad y por la forma en que combina géneros y tonos.

