La administración del presidente estadounidense aprobó ventas de material militar por un total superior a 8.600 millones de dólares destinadas a aliados en Medio Oriente, entre ellos Israel, Qatar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos, según informó el Departamento de Estado.
El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que existía una emergencia que justificaba la aprobación inmediata de estas transacciones, lo que las eximió de los procesos habituales de revisión legislativa en el Congreso.
Entre las operaciones autorizadas figura la venta a Qatar de servicios de reabastecimiento para el sistema antimisiles Patriot por 4.010 millones de dólares, además de sistemas avanzados de armas de precisión APKWS por 992,4 millones de dólares.
El permiso para Kuwait incluye un sistema integrado de mando de batalla valorado en 2.500 millones de dólares. Israel recibió autorización para adquirir sistemas APKWS por 992,4 millones de dólares, y los Emiratos Árabes Unidos podrán comprar APKWS por 147,6 millones de dólares.
El Departamento de Estado detalló que BAE Systems actuará como contratista principal en las ventas de APKWS a Qatar, Israel y los Emiratos Árabes Unidos. RTX y Lockheed Martin encabezan los contratos para el sistema de mando de batalla a Kuwait y para el sistema Patriot a Qatar, mientras que Northrop Grumman figura como contratista principal en la operación con Kuwait.
En paralelo, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), agencia de la ONU para las telecomunicaciones, condenó los ataques atribuidos a Irán contra infraestructura de comunicaciones en la región desde el inicio del conflicto y afirmó que mantiene vigilancia sobre sus consecuencias.
El Consejo de Cooperación del Golfo, respaldado por Jordania, presentó ante la UIT una denuncia por los ataques dirigidos contra redes de comunicaciones en Bahréin, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos y Jordania.
La aprobación de las ventas de armamento se produce en el marco del conflicto entre Estados Unidos e Israel y el régimen iraní, que acumula nueve semanas desde su inicio y más de tres semanas de un alto el fuego. Las negociaciones, demoradas por las exigencias de Teherán, no muestran, por ahora, un desenlace concreto.
Desde la Casa Blanca, el presidente expresó su insatisfacción con una nueva propuesta iraní para reanudar negociaciones con Estados Unidos, en un contexto de estancamiento de las conversaciones pese al alto el fuego vigente.
“En este momento no estoy satisfecho con lo que están ofreciendo”, declaró el presidente ante la prensa, aunque reconoció que Irán “ha hecho avances” en las conversaciones y manifestó dudas sobre la capacidad de Teherán para cumplir los requisitos exigidos por su administración.
Sobre la posibilidad de enviar una nueva delegación a Pakistán para retomar las conversaciones tras la cancelación de un viaje la semana anterior, el presidente subrayó el respeto hacia Pakistán y su liderazgo, y afirmó que Islamabad continúa colaborando con Estados Unidos.
El mandatario añadió que, pese a la distancia, su administración “está haciendo todo lo posible” en materia de negociaciones, en referencia a las comunicaciones telefónicas mantenidas entre las partes.
En un acto en Florida, el presidente atribuyó a los bombarderos B-2 haber interrumpido el avance del programa nuclear iraní antes de que Teherán pudiera desarrollar un arma atómica, y advirtió sobre las consecuencias que, según él, ello habría tenido para Israel, Medio Oriente y Europa.
Asimismo describió a Irán como una potencia militar desmantelada, afirmando que el país carecería de armada, fuerza aérea, sistemas antiaéreos, radares y un liderazgo operativo efectivo.
El conflicto se inició el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel atacaron a Irán, que a su vez respondió con ofensivas dirigidas contra Israel y contra estados del Golfo que albergan bases estadounidenses.
(Con información de Reuters)

