Irán defendió la legalidad de su programa de enriquecimiento de uranio bajo la supervisión de organismos internacionales, en un contexto de conversaciones de paz con Estados Unidos estancadas por desacuerdos sobre su desarrollo nuclear.
La misión iraní ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) afirmó en la red social X que, desde el punto de vista jurídico, no existen límites al nivel de enriquecimiento del uranio siempre que la vigilancia la ejerza el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Las autoridades indicaron que su actividad nuclear se ajusta al marco legal internacional y acusaron a Estados Unidos de mantener una postura contradictoria en materia de desarme.
En el mismo comunicado, Irán pidió no favorecer a Estados Unidos y calificó su conducta de “escandalosa e hipócrita”, sosteniendo que Washington ha incumplido durante décadas sus compromisos en desarme y no proliferación.
La delegación de Teherán ante la ONU describió como “extremadamente vergonzoso” que Estados Unidos, poseedor de miles de ojivas nucleares y considerado un principal proliferador, haya vulnerado durante 56 años los compromisos establecidos en los artículos I y VI del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).
La reacción iraní se produjo tras las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien consideró insatisfactoria la última propuesta de Irán en los intentos de avanzar hacia un acuerdo de paz.
Por su parte, el viceministro de Relaciones Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, dijo ante diplomáticos en Teherán que la siguiente decisión corresponde a Estados Unidos: “la pelota está en su campo”.
El funcionario explicó que Irán está preparado tanto para una solución negociada como para retomar el conflicto abierto, según lo requieran sus intereses y su seguridad nacional.
En semanas previas, Irán remitió una propuesta a través de Pakistán, que actúa como mediador, con el objetivo de acercar posiciones en las conversaciones.
La oferta iraní propone reabrir el estrecho de Ormuz a cambio del levantamiento de las restricciones impuestas por Washington sobre puertos y buques iraníes, y postergar la discusión sobre su programa nuclear para una etapa posterior.
Según reiteró Donald Trump, las exigencias de Estados Unidos incluyen el abandono total del programa nuclear iraní y la entrega de 440 kilos de uranio enriquecido al 60 %, un nivel que se aproxima al 90 % señalado como necesario para la fabricación de armas nucleares.
Teherán ha rechazado hasta ahora esas condiciones, argumentando que su actividad nuclear es pacífica y permanece bajo la supervisión del OIEA.
(Con información de EFE)

