Mónica Farro volvió a estar en el centro de la polémica después de sus declaraciones en una entrevista con Rulo Schijman. Al ser consultada sobre un comentario anterior —según el cual su marido la habría sometido sexualmente mientras ella dormía— Farro dijo que sus palabras fueron malinterpretadas y que “la gente la interpreta mal”. Aclaró que lo que quiso decir es que, en su relación, su pareja a veces se despierta con erección y la intenta tocar; ella afirmó que si no quiere, no consiente, y que la relación sexual solo ocurre cuando hay mutuo deseo.
Las declaraciones reavivaron el debate en redes y medios. En el programa Aweno TV, conductores cuestionaron a Farro por el modo de expresarse, argumentando que, por su trayectoria pública, debe cuidar cómo comunica ciertos temas y que sus comentarios podían resultar cuestionables para quien los escucha fuera de contexto. Otro participante sugirió que, si existe un acuerdo entre la pareja, Farro debería explicarlo claramente en lugar de decir que su marido “puede tocarla cuando quiera”.
Frente a las críticas, Farro respondió en la publicación del streaming señalando que se había cortado su intervención y que, en la misma nota, afirmó disfrutar de la relación con su esposo. Añadió que, salvo que alguien esté drogado o extremadamente dormido, es muy difícil que lo toquen sin despertarse, y que ella no se droga ni toma pastillas; por ello sostiene que puede dar un “sí” o un “no”. Culpa a quienes difunden una lectura negativa de sus palabras por sacar frases de contexto.
La controversia refleja un debate más amplio sobre consentimiento, comunicación de figuras públicas y la interpretación de declaraciones personales por parte de audiencias y medios. Foto mencionada en el original: Mónica Farro y su pareja (Instagram).
Nota: la pieza original fue publicada por Revista Paparazzi.

